La sugerencia del pasado miércoles del vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, de rebajar el sueldo un 10% a los trabajadores españoles para, según él, crear empleo, sumándose así a lo que ya había apuntado el Fondo Monetario Internacional, cayó en el país como un jarro de agua fría. Para subir algo más la temperatura, ayer la CE apoyó a su número dos, aunque matizó que había sido una declaración «personal», pero aclaró que «está en línea» con las ideas del Ejecutivo comunitario.
En una entrada en su blog, Rehn criticó el escepticismo con que las autoridades españolas recibieron la propuesta del FMI y advirtió de que «aquellos actores que lo rechacen frontalmente cargarían sobre sus hombros con la enorme responsabilidad de los costes sociales y humanos».
El comentario fue valorado negativamente desde territorio nacional, al igual que sucedió el pasado viernes con la propuesta inicial del organismo que dirige Christine Lagarde.
Así, el Ministerio de Empleo indicó que no contempla ninguna rebaja salarial que no sea pactada por los agentes sociales y continuó remitiéndose al pacto de moderación de rentas contenido en el II Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva de enero de 2012.
Fuentes del Departamento que dirige Fátima Báñez aseguraron que el Gobierno «se remite a ese pacto». «Todo lo que tiene que ver con salarios tiene que ser dialogado y acordado por los agentes sociales», añadieron.
El Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva 2012-2014 establece aumentos salariales máximas del 0,60% para este año. Hasta junio, la subida pactada en convenio se sitúa en el 0,65%, mientras que en las grandes empresas el sueldo medio bruto bajó un 1,3% en ese mes.
El rechazo de los políticos y de los sindicatos fue unánime. Así, el diputado nacional del PP en la región de Murcia, Vicente Martínez-Pujalde, lamentó la petición «parcial» de Olli Rehn porque «siembra desconfianza», y añadió «que debería opinar también un poco de la situación comunitaria y de que se hagan bien las cosas en Europa.
Asimismo, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, rechazó «con toda firmeza» las propuestas del FMI y del vicepresidente económico de la Comisión y le pidió a Rehn que se olvide de sus recetas, porque «es evidente de que han sido nefastas para España», subrayó.
En opinión de CCOO, la moderación de los salarios «ha tocado suelo», y es el momento, según el sindicato, de todo lo contrario, de dar un «tirón alza de los sueldos» y de que verdaderamente la demanda interna y el consumo dinamicen la economía. Mientras, UGT apuntó que desde 2010 los jornales han caído un 6,3% sin haber tenido ningún efecto en el empleo. Su secretario de Acción Sindical, Toni Ferrer, señaló que dicho recorte «agravaría una situación bastante complicada y llevaría al país a la miseria más absoluta».
El vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, replicó que las empresas y los trabajadores han hecho «muchos ajustes» y que, ahora que se habla de una posible salida de la recesión, «no es oportuno ni para subir más los impuestos ni para bajar los sueldos». Además, reclamó que deben ser los empresarios y los empleados los que tienen que resolver qué hacer dependiendo de la marcha de las empresas. «No nos lo tiene que decir precisamente Bruselas, lo que sí deberían hacer ellos es contender sus remuneraciones, que creo que van al alza», apostilló
Por su parte, UPyD tachó de «obscenidad» e «indignidad» la propuesta Rehn y del FMI, mientras que el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, llamó «cínico y mentiroso» a Rehn y criticó que la troika nunca habla de «invertir beneficios empresariales» para empezar a crear puestos de trabajo.
