El Segovia Futsal no ha encontrado la manera de ganar en casa a sus dos últimos oponentes, Melilla y FC Barcelona B, pero ha conseguido que los dos conjuntos anteriormente mencionados, y que se encuentran mejor clasificados que el segoviano en la tabla, se hayan marchado del pabellón Pedro Delgado dando las gracias por el punto conseguido. El equipo que dirige David Zamorano sigue creciendo, y ya sabe cómo competir, y de agradar de paso a los aficionados ofreciendo una demostración de coraje.
En su encuentro ante el filial blaugrana, salió el Barcelona B queriendo dominar el encuentro, acaparando la posesión de la pelota durante unos primeros minutos de encuentro en los que el Segovia Futsal intentaba defenderse y buscaba el peligro con balones largos. No era fácil para el equipo de casa defenderse sin errores ante el mejor movimiento del balón del equipo visitante, que en el minuto 6 de partido marcó el 0-1, tras un envío al segundo palo que Javi Alonso se introdujo en su portería tratando de despejar el envío. El fútbol sala castigó al «16» del Segovia Futsal, más empeñado en hacer aspavientos, criticar a sus compañeros y buscar el lucimiento personal, que en mejorar al conjunto con su indiscutible calidad. Hasta que no se demuestre lo contrario, el fútbol sala es un deporte de equipo.
Mejoró el equipo de casa tras el gol encajado, y de la mano de Javier Orol y Juanlu, más el trabajo de Bingyoba y Alvarito, comenzó a llegar a la meta de un Chema que no tardó en mostrar su calidad bajo los palos, pero al que sorprendió un lejano punterazo de Orol que se coló entre una nube de jugadores.
A partir de entonces, el encuentro se movió en un toma y daca en el que los porteros cobraron protagonismo. Alberto sacó un gran remate de Mármol, mientras que Chema hacía lo propio a lanzamientos cercanos de Alonso y Jorge Jimeno. Pero en una acción sin aparente peligro, Uri salvó un balón que parecía perderse por línea de fondo para servir a Adrián Ortego, que a placer batió a Mordi. Poco más tarde, y después de que un tres para uno para los locales fuera finalizado de manera horrible, llegó el 1-3 en una acción en la que Adrián Ortego y Pol Pacheco hicieron lo que les dio la gana con la defensa segoviana.
Cuando más fuera estaba del partido, el cuadro local se volvió a meter en el mismo gracias al acierto de Alvarito, que lanzó con potencia con la izquierda, y su remate fue desviado lo justo por un defensa para dejar sin respuesta a Chema. Era el 2-3 con el que se llegó al descanso, y con el que se dio inicio a un segundo tiempo mucho más vistoso para los aficionados, en el que los segovianos pusieron mucho corazón para contrarrestar la calidad de los jugadores visitantes, que marcaron el 2-4 en una buena muestra de esa técnica individual, ya que Pol Pacheco se sacó de la chistera un taconazo que sorprendió a Alberto después de que el portero del Segovia Futsal hiciera una gran intervención, ayudado por el larguero, rechazando un lanzamiento lejano.
Quiso entonces frenar el partido el equipo que dirige Andreu Plaza, pero se encontró con un oponente que lo que hizo fue echar más corazón, apretar en la presión, correr todo lo que se podía, y llevar así al encuentro a un toma y daca con escaso control, del que sacó más partido el conjunto de casa, que volvió a encomendarse a un remate de Alvarito, que empalmó a la red un rechace tras un saque de esquina, para volver a reducir las diferencias. El joven ala madrileño es un proyecto de gran jugador.
Llegaron entonces los mejores minutos para los locales, que asediaron de tal manera la portería de Chema buscando el empate que el portero blaugrana tuvo que multiplicarse para evitar el 4-4, y el propio capitán del Barça B reclamó a su técnico que pidiera tiempo muerto para frenar la avalancha. Pero el gol no llegó, y en un respiro que se tomó el Segovia Futsal, su oponente estuvo muy cerca de marcar el quinto tanto, pero Alberto estuvo tan atento para salvar un remate clarísimo al segundo palo, como para evitar en un mano a mano que el Barça B se volviera a escapar en el electrónico.
El partido no tenía respiro, porque cuando menos se esperaba, surgía una acción digna de comentario. A seis minutos para el final, el visitante Uri cometió un pecado de juventud, y vio la segunda tarjeta amarilla por una absurda entrada en el centro de la cancha. La inferioridad del Barça B fue aprovechada por el Segovia FS en apenas segundos, los que tardó Jorge Jimeno en poner de primeras un balón para que Javi Alonso hiciera el 4-4. Un remate de Jimeno al palo, y el portero-jugador del conjunto de casa faltando un minuto para el final pusieron en evidencia que el Segovia FS luchó por los tres puntos hasta el final. Hay aspectos que corregir en el equipo, pero la actitud ganadora no es uno de ellos.
