Cuestión de semanas. Bruselas señaló ayer que se plantea flexibilizar el objetivo de déficit del 4,4% de España, pero que el Gobierno debe presentar información cuanto antes sobre los presupuestos para 2012, con nuevas medidas de ajuste, así como que explique los motivos de desviación presupuestaria de 2011. Por el momento, Madrid, que mantiene su intención de aprobar las cuentas públicas el 30 de marzo, aseguró que cumplirá con sus objetivos, al tiempo que señaló que tiene previsto hablar con la Comisión Europea sobre el débito. En ese sentido, parece que las puertas no están del todo cerradas como algunos aventuraban, y hay lugar para la esperanza.
La decisión por la parte de la UE la avanzó el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, que quiere saber si el déficit del 8% del año pasado, en lugar del 6% prometido a Bruselas, se debe a motivos «permanentes o puntuales», y «hasta qué punto viene del Ejecutivo central o los regionales».
«Solo podremos volver a esta cuestión una vez que tengamos una información completa sobre estos temas referidos a 2011 y 2012», insistió, si bien vio «difícil» lograr el objetivo este año. «Trabajamos con las autoridades españolas y se adoptarán decisiones una vez que tengamos un panorama completo», agregó el mandatario.
Hay otro dato que invita al optimismo y es que la misma UE prevé una revisión más suave para España de lo que se dijo en un primer momento, y es que las rápidas medidas del Ejecutivo central, que fue elegido hace poco más de tres meses, van dando sus frutos, y si no son brotes verdes, al menos hay seguridad de que se están haciendo bien las cosas, y que se están plantando sólidos cimientos, al ganarse la confianza del BCE, de Bruselas y de los socios fuertes como EEUU y Alemania, que son los que en el fondo mandan.
Por su parte, el presidente del Gabinete, Mariano Rajoy, que se multiplica en sus rondas de contactos con líderes europeos -hasta con Bill Gates el pasado miércoles y ayer con el primer ministro italiano Monti, que confesó su admiración por la labor desempeñada por su colega- adelantó que el Ejecutivo aprobará los Presupuestos Generales del Estado de 2012 el próximo 30 de marzo que, según dijo, serán «realistas» y contemplarán una previsión de ingresos «sensata y muy razonable», con y un techo de gasto «prudente».
Una vez que tengan luz verde, el Gobierno hablará con la CE sobre el objetivo para este año, fijado en el 4,4% del PIB, dado que el país partía de una previsión de crecimiento del 2,3 (y ahora se prevé una caída de, al menos, el 1%) y de un déficit del 6% en 2011 (frente al 8% que se estima actualmente).
El Ejecutivo comunitario rebajó la previsión de crecimiento para España en 2012 del 0,7% que había calculado en noviembre a una bajada del 1%. Este pronóstico, según explicó el vicepresidente de la Comisión, «se basa en la asunción de no cambio de políticas», y «no refleja las medidas adicionales que se incluirán en el próximo presupuesto». Por ello, Bruselas cree que la cifra final de contracción será superior al 1%. De este modo, Rajoy adelantó que el cuadro macroeconómico que presentará el Ejecutivo en la primera quincena de marzo incluirá una caída del PIB superior al 1% que estima la CE.
Así, sostuvo que sus previsiones se basarán en las que ya ha presentado el Banco de España, el FMI y la CE. «Pero no va a ser la más optimista de las tres», añadió. El jefe del Ejecutivo, que indicó que este pronóstico de Bruselas ya se la «esperaba». y que era «plenamente consciente» de que iba a ser así o incluso «peor», afirmó que 2012 será un año «especialmetne difícil» para España, lo que obligará al Gobierno a ser «realista» con sus previsiones económicas.
Sobre el tema de las cuentas públicas nacionales también se pronunció el comisario europeo de finanzas, el polaco Janusz Lewandoswki, quien afirmó que la «credibilidad» de la que goza Rajoy en Europa es un «requisito» para poder conseguir «más tolerancia» a la hora de cumplir el objetivo de déficit. Eso sí, subrayó en rojo el tope: 3%. «Es muy importante que España llegue a ese porcentaje del objetivo de déficit en 2013». Como se puede apreciar, no hay cuentas de la lechera sino muy realistas y España parece comenzar a tener credibilidad.
