Mal arranque de 2014 y cierre de la primera vuelta para el Unami. La empresa era complicada en la tarde de ayer, ya que tenía delante al Beroil Bupolsa, quinto clasificado, si bien los segovianos estuvieron muy cerca de puntuar en un partido con alternativas. Pero un chispazo de calidad del burgalés Bruju, a ocho minutos para el final, cerró el choque a favor de los visitantes por 2-3.
Tito Domingo colocó de inicio a Mario en la portería; Miguel y Álex en los laterales, junto a los centrales Fran y Jelux; dejando a Maroto y Chechu como enganches entre la defensa y un centro del campo ocupado por Lastri, Quino y Morales; y Juanlu en la punta de ataque. De esta manera, el entrenador segoviano quiso reforzar el medio del campo de su equipo, previendo soportar un fútbol muy directo –como así fue– dadas las malas condiciones del terreno de juego de La Albuera.
Los burgaleses avisaron, ya en el primer minuto, con un disparo del lateral Zamora, que ganó el área y su tiro se marchó un poco desviado, a saque de esquina. Pero quien golpeó primero fue el Unami, en el minuto 4, con un lanzamiento de Lastri a la media vuelta, que botó justo delante del guardameta Álex antes de colarse en la portería.
De este modo los locales, en su primera llegada con peligro, consiguieron un gol tempranero. Pero todavía quedaba mucha tela que cortar.
Tras el gol el partido transcurrió sin dueño, con pocas ocasiones y demasiados fallos. Hasta que, en el minuto 12, el visitante Guti se coló por la derecha y puso a prueba los reflejos de Mario, que se estiró bien para tapar el hueco y evitar así el empate. Un 1-1 que llegó, finalmente, tras un corner rematado de cabeza por Guirado desde el área pequeña.
A pesar de todo, a la siguiente los azules tuvieron una buena ocasión, con un gran pase en diagonal de Quino que remató de primeras Lastri. Lástima que, esta vez, la superficie irregular del campo estuviera en su contra, ya que el balón le botó mal, impidiéndole un buen lanzamiento a puerta.
Las oportunidades se sucedieron en los alrededores del cuarto de hora, alzándose Mario como protagonista y salvador de los segovianos, al despejar un tiro a bocajarro de Pekas; y, más adelante, al detener otro disparo potente, esta vez de Bellido. Por su parte, el Unami dispuso de un lanzamiento de falta por medio de Fran, que rebotó en un defensa. Mientras, en la otra portería Mario seguía a lo suyo, muy acertado.
Pasada la media hora, el choque volvió a los cauces del principio, con demasiadas imprecisiones. Pero Quino se encargó de devolver el ánimo a la grada con una gran jugada personal en el 39, tras realizar una ruleta y lanzar un balón muy bien colocado, que fue despejado con un paradón de Álex.
Así, cuando faltaban tres minutos para el final de la primera parte, el Beroil Bupolsa amargó la reacción local con el 1-2, obra de Turzo al rematar de cabeza, completamente solo, un centro de Bellido.
A la vuelta de los vestuarios, los cinco primeros minutos pasaron muy pronto, pero se estaba fraguando el tanto del empate a dos, con una jugada por la izquierda entre Quino y Morales, que fue rematado a gol por Lastri en el segundo palo.
Seguidamente, aprovechando la inyección de moral que supuso el 2-2, Juanlu recibió un balón de Lastri y remató de cabeza a la cepa del poste, en una ocasión clarísima para volver a ponerse por delante.
En el 59 el Unami hizo el primer cambio, entrando Cristian por Juanlu, y colocándose en el lugar de Lastri, ocupando éste la punta de ataque.
Hasta el minuto 61 el Beroil Bupolsa no volvió a acercarse a la portería, pero Mario de nuevo tiró de reflejos para despejar un balón complicado.
Los azules tenían que aprovechar estos buenos momentos por los que estaban pasando, pero no estuvieron acertados en los contragolpes de los que dispusieron, cuando el partido se estaba rompiendo a causa del desgaste físico.
Dadas las circunstancias, el gol podía caer de cualquier lado, fruto de cualquier despiste o destello de inspiración. Y precisamente, la calidad de Bruju fue decisiva en el desenlace del choque. En el 82, el delantero se zafó de Álex, y provocó la falta del segoviano. Y de esa falta, lanzada a la perfección por la escuadra, nació el definitivo 2-3.