El Gobierno no estaba dispuesto a que las negras, negrísimas previsiones del pasado viernes del FMI le amargaran el buen sabor de boca que le quedó tras el debate, 24 horas antes, ante el Pleno del Congreso sobre el caso Bárcenas, en el que también habló el presidente Rajoy del despegue económico. Y es que sentaron como un jarro de agua fría las predicciones del Fondo Monetario Internacional, que pronosticó una recuperación lenta y penosa hasta 2018 -1 por ciento-, con uno de cada cuatro españoles en el paro hasta entonces, dejando como propina unas recetas en forma de cicuta para La Moncloa: subir el IVA, más recortes en Sanidad, Educación y pensiones y, sobre todo, bajar el sueldo a la castigada ciudadanía un 10 por ciento.
Posiblemente, para no crear alarma, el Ejecutivo fue fiel a su política de no dar demasiada importancia a quinielas agoreras, por muy prestigiosos que sean los autores de las mismas, ya que, en otras ocasiones, erraron en sus pronósticos y sus sugerencias no fueron adoptadas. Por eso mismo se volvió a optar por dar voz a segundos espadas del Gobierno, como el secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Fernando Jiménez Latorre, que tachó de «pesimista» al FMI -«suele ser conservador y muy crítico con nuestro país»- y aseguró que sus cifras serán «más certeras».
Además, recordó que la institución presidida por Lagarde no tiene en cuenta los efectos de las reformas económicas a la hora de plantear sus cifras de crecimiento y empleo, aunque también aseguró en el informe que las previsiones del Gobierno español son «perfectamente alcanzables» si se cumple el programa de reformas «tal y como está anunciado». Sobre la propuesta de rebajar sueldos, fue tajante: «El Gobierno no entra en esa dinámica».
Quizás se necesitaba una voz más cercana al inquilino de La Moncloa, por eso entró ayer en juego el ministro de Industria, José Manuel Soria, que no quiso valorar las previsiones, pero sí recordó que, en estos momentos, el conjunto de ajustes planteados para el período 2013-2014 son, entre otros, la reforma del sistema tributario, la ley de transporte aéreo y ferroviario y de la ley general de telecomunicación.
Asimismo, el canario afirmó que el Gobierno hará «algunos retoques» a la Reforma Laboral para preservar la línea de flexibilidad «que ha permitido una mejor evolución de los costes laborales y, por ello, ganancias de competitividad en la economía».
En este sentido, Soria destacó que hay una coincidencia de todos los organismos económicos internacionales y de todos los observadores de que el conjunto de reformas que España está llevando a cabo «están surgiendo efectos positivos y que, a pesar de que subsisten problemas en nuestra economía, ya se empiezan a ver signos favorables».
