Habemus papam. Así de rotundo se mostró ayer Silvio Berlusconi al llegar a un acuerdo con la Liga Norte, socios en el último Ejecutivo de il Cavaliere, para presentar una lista conjunta en las elecciones legislativas de febrero, al tiempo que aseguró que aspira a convertirse en ministro de Economía aunque no concretó quién sería el candidato a primer ministro.
«Esta noche -sobre la una y media-, se ha firmado un pacto entre nosotros y el Carroccio», destaco Berlusconi, en referencia al entendimiento que selló y que fue ratificado por el líder de la formación, Roberto Maroni, que será el candidato en Lombardía. «Seré el líder de los moderados. El premier se decidirá cuando ganemos», explicó. «Si vencemos, preferiría ser ministro de Economía», añadió, antes de aseverar que el cargo de primer ministro «tiene pocos poderes».
Sobre el candidato de esta nueva lista conjunta, recordó que él ya «he designado como su sucesor a Angelino Alfano, secretario general del conjunto, y creo que todavía será él», indicó.
Y es que la alianza permitirá al Partido de la Libertad presentarse a los próximos comicios generales con mayores posibilidades y garantizará el poder en las regiones del norte donde ya gobiernan en coalición, Lombardía y Véneto, que son fundamentales para mantener su influencia.
El paso atrás de Berlusconi, que hasta hace pocos días aseguraba que se presentaría como candidato a premier, era una de las condiciones exigidas por la Liga Norte para firmar el acuerdo.
Con la alianza bajo el brazo, el dueño del Milan vuelve a la primera línea política. A pesar de que hasta hace pocas semanas su formación se situaba muy por detrás del centro-izquierda encabezado por Pierluigi Bersani, el acuerdo con la Liga le garantizaría un 28 por ciento, según los últimos sondeos, convirtiéndose en el segundo conjunto más votado por delante del proyecto político de Mario Monti y del Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo.
A día de hoy, la coalición de partidos y formaciones de centro que apoyan la llamada Agenda Monti Unión de Demócratas Cristianos y de Centro (UDC), Futuro y Libertad, e Italia Futura, no consigue más del 15 por ciento. Y es ahí donde parece que il Cavaliere quiere obtener los votos perdidos. Por eso desde que Monti anunció su intención de entrar en política no hay día que Berlusconi no aproveche para atacar a su sucesor al frente del Gobierno y hacer un llamamiento al voto.
«Nos hemos dejado engañar todos. Hemos visto a Monti como un primer ministro dedicado a las relaciones exteriores que habla cuatro veces al día. Era una persona falsa respecto a lo que debería haber sido. Un profesor que gana un sueldo fijo y ve la economía desde el agujero de la cerradura», sentencio Berlusconi.
Así, las opciones políticas para las próximas elecciones generales del 24 y 25 de febrero se alargan. Junto al centro-izquierda de Bersani, que es el mejor situado hasta el momento, retorna con fuerza Berlusconi y la Liga Norte, que tras los escándalos de corrupción que acabaron con la figura de su líder histórico, Umberto Bossi, está volviendo a la estrategia separatista y a los ataques de Roma ladrona.
