Desde que en 2009 se conociera su designación como sede de la V Cumbre Mundial del Microcrédito, Valladolid se ha venido preparando con mimo para acoger esta gran cita. Con la lucha contra la pobreza como gran protagonista de debates, seminarios, muestras fotográficas, proyecciones cinematográficas, exposiciones y foros de reflexión, la ciudad del Pisuerga se ha empapado, especialmente durante los últimos meses, de la realidad del microcrédito, y, a sólo una semana de que arranque el evento, se puede decir que está ya plenamente dispuesta para convertirse en capital mundial de la solidaridad.
Después del completo programa cultural y social que está sirviendo de antesala a la cumbre, llegarán al Centro Cultural Miguel Delibes de la capital vallisoletana alrededor de 2.000 delegados de un centenar de países para participar en las seis sesiones plenarias y 37 talleres que conforman la agenda del evento. Será del 14 al 17 de noviembre, tras la inauguración oficial que presidirá Su Majestad la Reina Sofía. Pero, ¿y después de este magno encuentro?
Valladolid espera que esta cita, la más relevante del segundo semestre del año a nivel mundial, la otorgue una posición preferente en el escaparate de ciudades aptas para acoger grandes eventos, si bien, más allá de ello, también está empeñada en que deje tras de sí una importante huella.
Por lo pronto, el Ayuntamiento de la ciudad se ha puesto ya manos a la obra para impulsar las microfinanzas en la ciudad desde una doble perspectiva.
Doble apuesta
«Queremos que este importante evento deje un poso en Valladolid», asegura el consejero de la Presidencia, Fernando Rubio, antes de precisar que el Consistorio va a apostar decididamente por implantar el Proyecto Piloto de Microcréditos de España para que el crédito llegue a ciudadanos que se encuentran en situación de extrema pobreza y que están excluidos del sistema financiero al uso. Por otro lado, buscará potenciar el microcrédito como herramienta de ayuda a pequeños emprendedores, partiendo de la base de que «el 91% de las empresas son pequeñas empresas de menos de diez trabajadores», afirma Rubio.
Ambas iniciativas se encuentran en una fase muy incipiente, pero el consejero de la Presidencia del Ayuntamiento vallisoletano confía en que, pese a las dificultades económicas y la reordenación de recursos humanos que afectan respectivamente a las entidades bancarias y a las sociales, ambos agentes puedan finalmente involucrarse en la tarea de regar la simiente que va a dejar la Cumbre Mundial del Microcrédito, y «el año que viene» los dos proyectos comiencen a germinar.
Preparando el terreno para dicha simiente se encuentra la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid, órgano municipal que el 6 de octubre organizó un seminario para dar a conocer ese Proyecto Piloto de Microcréditos que ya está demostrando su idoneidad en ciudades como Sevilla, Huelva, Pamplona y Navarra, y avanzar algunos de los resultados que arroja y que se expondrán de una forma más extensa en la propia cumbre.
Realizada la presentación, la Agencia valora ahora el interés de las organizaciones sociales de la ciudad y de las entidades financieras para ver si realmente puede llevarse a cabo esta iniciativa que, adoptando la filosofía de Grameen Bank, el llamado «banco de los pobres» que Yunus fundó en 1976, trata de llegar a «los más pobres de los pobres».
Sacar adelante este proyecto y el de microcréditos para emprendedores no parece tarea fácil, menos aún en la situación económica que vive España, pero, precisamente atendiendo a ésta, ambas iniciativas se presentan como necesarias, y así lo entiende Valladolid, una ciudad dispuesta a seguir hablando de microcrédito y, por ende, de solidaridad, después del 17 de noviembre.