El Premio Nobel de la Paz y creador de la idea de los microcréditos, Muhammad Yunus, hizo ayer una encendida defensa de la utilidad de las empresas sociales para luchar contra la pobreza en el mundo. «Yo no me he separado de los microcréditos y me he ido a los negocios sociales, siempre he considerado a los microcréditos como un negocio social», resaltó Yunus, quien explicó que su filosofía de vida se basa en que cada vez que ve «un problema crea una empresa para resolverlo» porque cree que es «la forma más eficaz».
«Se puede dar una vuelta al mundo si nos centramos en los negocios sociales», remarcó el fundador del Banco Grameen de Bangladesh en la tercera sesión plenaria de la V Cumbre Mundial del Microcrédito, dedicada a los ‘Negocios sociales y microfinanzas: creando asociaciones con corporaciones y otras entidades para acelerar el fin de la pobreza’, presidida por la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, y en la que también intervinieron el presidente y director ejecutivo del Grupo Danone, Franck Riboud, y el director general de Microbank, Albert López.
Yunus defendió que los microcréditos son «una idea totalmente social» y que él nunca ha tenido «intención de ganar dinero», ya que de hecho ha creado más de 50 empresas, cada una para «resolver un problema concreto» y todas con la filosofía de no tener ni dividendos ni pérdidas. Dentro de esa actividad, apostó por crear ‘joint ventures’ con empresas para poner juntos en marcha negocios sociales que permitan «cambiar las vidas de las personas de forma positiva» y puso como ejemplo Grameen Danone, creada con la multinacional francesa y que ha permitido instalar una fábrica en Bangladesh para elaborar yogures ricos en nutrientes para niños desnutridos a un precio muy bajo.
«Nuestro modelo de alianza es muy simple: ponemos como máximo 1.000 dólares y el resto la empresa que se quiere asociar, y luego trabajamos codo con codo para diseñar una solución a un problema concreto y les ayudamos a llegar a los más pobres». Asimismo, explicó que está además en contacto con numerosas firmas para intentar crear un banco de patentes sociales, en el que las empresas depositen patentes que ya no usan para que las puedan utilizar los pobres de forma gratuita para crear empresas. Yunus se mostró optimista de cara al futuro ya que aseguró que con una crisis mundial muy grave «mayores son las oportunidades para cambiar y rediseñar el sistema».
