La XXII Feria Arce de Segovia se mueve un año más entre la innovación y la tradición, que representan la cerámica y la alfarería, y que hasta el próximo domingo tienen en la capital segoviana a los mejores exponentes del ámbito regional y nacional. Son treinta los expositores que estos días se congregan en la avenida del Acueducto con sus últimas creaciones, en una muestra que combina piezas de colección, elementos de decoración, complementos de vestuario y útiles domésticos, creados con una gran diversidad de técnicas, desde las más tradicionales a las más vanguardistas. Cocerse, el colectivo de ceramistas de Segovia que organiza la feria, intenta en cada edición aportar algo nuevo, con diseños y técnicas que reflejan la investigación y la creatividad de estos artistas, que encuentran en eventos como el de Segovia su forma de expresarse. Entre lo más novedoso que presenta este año la feria, destacan las cristalizaciones de Javier León, la cerámica negra de Moleros (Portugal), piezas cocidas con hilos metálicos en materia orgánica, que vienen desde Alicante, y técnicas más tradicionales, más características de los alfareros.
A lo largo de estos días serán miles los segovianos y turistas que pasarán por Arce, atraidos por la belleza y la calidad de las piezas que se exponen y venden, de todo tipo de precios. A este respecto, sobre la idea preconcebida de que se trata de productos con elevados precios, José María Gil opina que hay de todo, y como en todos los sectores, “depende de la capacidad económica y de con qué se compare el producto”. Hay que diferenciar entre el trabajo del alfarero, piezas bien ejecutadas, pero de forma más mecánica, y el del ceramista, “donde hay más investigación, creatividad y otras maneras de trabajar, que conllevan técnicas más costosas y que suponen más tiempo de trabajo”.
