Hace 40 años que Fernando María, junto a su padre, Laureano María, apostaron por la industria del cochinillo como un sector ganadero con futuro. El tiempo le ha dado la razón, pues hoy su empresa, Cárnicas Tabladillo, es líder en la producción y sacrificio de uno de los productos estrella de la ganadería y la gastronomía segovianas.
La sociedad está gestionada por una tercera generación de esta familia original de Abades. David de María es el director de matadero, y con él se encuentran sus hermanos apoyados por otro medio centenar de empleados, entre trabajadores directos e indirectos.
Fernando María mantuvo durante años su actividad sacrificando a maquila en mataderos ajenos, pero con personal propio. Llegó un momento en que el volumen de matanza era tal, que se vio obligado a poner en marcha sus propias instalaciones. Su intención fue hacerlo en su pueblo, Abades, pero no encontró muchas facilidades y le brindaron otra posibilidad a unos kilómetros, junto a la carretera CL-605, en Tabladillo.
La empresa que nació con la venta en vivo de cochinillos a los restaurantes se ha consolidado hoy como la líder nacional de un producto tan típicamente segoviano como el cochinillo. Desde el principio apostó por la calidad y fue una de las impulsoras de la Marca de Garantía Procose, ahora también inscrita en Tierra de Sabor. No sólo se dedica al sacrificio y venta, sino que también tiene su producción propia, garantizando así la calidad en todo el proceso.
Hace cinco años que nació Cárnicas Tabladillo. Una vez hecha una primera inversión de un millón y medio de euros, realizaron ampliaciones posteriores para atender la demanda que iba ganando el buen servicio prestado por la principal empresa productora y procesadora de cochinillos.
Sus grandes clientes son las principales marcas de distribución españolas, portuguesas e italianas. Y sobresale el hecho de que un 45 por ciento de sus ventas las realizan en otros países de la Unión Europea. En este horizonte piensa David de María: “Nuestro principal objetivo es crecer en el exterior, pues los mercados nacionales tienen ya poca capacidad de aumentar ventas”. Aunque el grueso de su actividad son los cochinillos, también venden lechales, el otro símbolo de la ganadería y la gastronomía segoviana.
En la actualidad sacrifican en las instalaciones de Tabladillo unos 1.500 cochinillos diarios. Pero el principal reto de la empresa y de todo el sector es normalizar y equilibrar un producto alimentario que se caracteriza por su estacionalidad. En este sentido, Cárnicas Tabladillo está consiguiendo consolidar cierta estabilidad que evidencia la profesionalidad de un campo agroalimentario. Este equilibrio de la actividad cárnica evita los altibajos en la producción y en la demanda, y por tanto, también en los precios que tenían lugar en fechas puntuales del año, como Navidades, y de las que sólo se benefician especuladores y almacenistas.
“Seriedad, calidad y servicio”, con las palabras claves que el equipo directivo de la empresa tienen como lema. Aún así realizan un trabajo concienzudo para adaptar su producción a las normas que operan en cada uno de los países a los que exportan.
