Las expectativas que muchos segovianos tenían en la puesta en marcha del túnel del AVE entre Chamartín y Atocha se desvanecen, al menos en el corto plazo.
Las obras que iban a permitir en el año 2014 desplazarse directamente desde Segovia hacia el Sur y el Este de la península a través del AVE no tienen fecha concreta de finalización. Las dificultades presupuestarias mantienen el proyecto aparcado a la espera de mejores tiempos.
Actualmente el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha señalado que las obras “presentan un alto grado de avance”, si bien añade que su puesta en servicio “no cabe considerarlo actualmente como una infraestructura absolutamente prioritaria”.
Cuando se empezó a perforar el túnel madrileño, en 2010, se esperaba que este punto de conexión entre los trenes AVE de toda España empezaría a funcionar en 2014, tras reconocer que existía ya un cierto retraso.
Para culminar esta infraestructura aún faltan inversiones pendientes de licitar que se elevan a 75 millones de euros, el equivalente al 21% sobre el presupuesto global estimado de la obra, que asciende así a 356 millones de euros. Los trabajos de plataforma y vía se han completado en este gran corredor de 7,3 kilómetros. Falta la instalación de electrificación (catenaria e instalaciones asociadas) y la señalización, según un comunicado de prensa enviado a este periódico.
«Una vez que ya ha terminado el montaje de vía, tanto en el túnel como en la conexión de un kilómetro que lo une a Puerta de Atocha, los trabajos se centran ahora en terminar las instalaciones no ferroviarias, es decir, seguridad y protección civil relativos a sistemas de vigilancia y detección de incendios. Se están rematando actualmente», detalla el ente público en el comunicado.
Las actuaciones en la estación de Chamartín, también pendientes de licitación, pasan por la adaptación al ancho internacional de las vías 14 y 15, así como de las vías 12 y 13 y las obras complementarias. En cuanto a la duplicación de vía entre Atocha y Torrejón de Velasco, las actuaciones necesitan una inversión de 26 millones de euros. Adif no quiere poner una nueva fecha para que el túnel despegue, aunque afirma que para 2018 ya será una realidad.
“Las actuales dificultades presupuestarias han obligado a la reprogramación de todas las obras de alta velocidad, adecuando su ritmo a las necesidades más inmediatas por un lado, y por el otro a destinar los recursos a avanzar en el desarrollo de aquellas otras infraestructuras que manifiestan menor grado de avance en su ejecución, con el fin de adecuarlas a los ritmos necesarios”, estiman en el ente ferroviario.
En cualquier caso, desde Adif aseguran que el túnel de Atocha-Chamartín es una pieza principal en el marco del nuevo modelo de desarrollo de la alta velocidad en España.
La obra continúa, pero a un ritmo más lento que lo hizo en un principio. Las inversiones más cuantiosas técnica y económicamente ya están efectuadas. Este hecho facilitará su ejecución en el momento en que sea necesario “impulsar nuevamente los trabajos para la conclusión del proyecto”. En este sentido explican que el avance actual de las obras en las líneas que se verán directamente beneficiadas (Madrid-Galicia, Valladolid-León-Asturias, Valladolid-Burgos-Vitoria-País Vasco, Alicante-Murcia…) por la puesta en servicio del túnel “no exige su puesta en servicio en un plazo inmediato, por lo que no cabe considerarlos actualmente como infraestructuras absolutamente prioritarias”.
A medida que el avance en el grado de ejecución de las líneas de alta velocidad actualmente en construcción sea mayor, y la puesta en servicio del túnel sea prioritaria, los trabajos se agilizarán para que estén operativos en el momento preciso, agrega el Adif.
