Insultantemente joven, este economista madrileño de 29 años se deja ver por Twitter con un montón de seguidores, entre ellos, el que firma. Ahora anda preparando su tercer libro -se estrenó con Cartas de un culpable y acaba de sacar Escritos liberales- y ya era conocido hace años en el programa El país de las maravillas, de Radio Intereconomía, donde sigue colaborando en A fondo. Por cierto, me recomienda que me espere «un poco» a comprar piso.
Se considera Álvaro Lodares un liberal clásico. «Me parece un error el que dice que es liberal en lo político, pero no en lo económico». A su juicio, cuando se habla de lo primero, uno se adhiere a marcos institucionales que son compatibles con la sociedad abierta. «Si se dice que no se es liberal en el campo económico, aquí hay una contradicción, porque lo político o lo institucional es el continente y lo económico es el contenido».
¿Quién ha sido el verdadero culpable de la crisis?
Las autoridades públicas y, más concretamente, las monetarias conocidas como Bancos Centrales, que con su política de dinero barato provocaron muchas y malas inversiones que hicieron que terminara explotando la burbuja que ellos mismos inflaron con ese tipo de políticas.
¿La mano de Adam Schmith es la providencia divina en los billetes?
Es que los billetes no nacen gracias a la divinidad. Hay unas instituciones llamadas Bancos Centrales que son los que tienen el poder de manipular el valor del dinero. Y de ahí viene la crisis que estamos viviendo.
Se habla mucho del capitalismo salvaje, de la avaricia de los banqueros y los constructores, pero aquí especuló tó Dios comprándose un piso que se vendía el doble de caro sin tener la llave.
Yo no lo veo así. La política de dinero barato, de lanzamiento artificial a la baja de los tipos de interés durante mucho tiempo por parte de los Bancos Centrales provocó la burbuja. No conozco ningún país y ninguna persona que se haya hecho rica invirtiendo. Sí invirtiendo bien, pequeño pero muy importante matiz. La política de dinero barato llevó a la gente a invertir en sectores en los que no se debía. Por tanto, de capitalismo salvaje nada. Todo orquestado por las autoridades.
En su libro parece que recela de la ayuda exterior a países como Haití.
Sobre la ayuda exterior decía un gran economista que suponía «la transferencia de dinero de los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres». Gran parte del mismo se lo quedan los dirigentes de esos países que, en muchos casos, son dirigentes totalitarios. Lo que hay que hacer para ayudar a esos Estados es abrirles nuestros mercados, suprimir los aranceles y las protecciones, dejar que sus productos compitan en un mercado libre con los nuestros y, por tanto, ese dinero llegue a las manos de la gente que de verdad lo necesita.
Rodríguez Braun me comentaba hace un año que saldremos de ésta a pesar del Gobierno.
A pesar de todos. El sector privado, con su reducción brutal de gasto que ha hecho, es el que nos sacará de esto. Por el contrario, el público sigue incurriendo en tremendos errores y en gastos mastodónticos, que nos llevan por un camino muy peligroso.
Dicen que el capitalismo ha muerto o está en las últimas, que hay una especie de socialismo extraño…
Es que nunca hemos vivido en una sociedad capitalista pura. Vivimos en un híbrido de libertad y coacción. Hay libertades por un lado y todo tipo de trabas por otro. En todo caso, lo que se ha demostrado es que el intervencionismo es lo que nos ha llevado donde estamos.
¿Qué le parece la actitud de Islandia?
Se supone que tenemos un pueblo y un Gobierno valientes porque impiden que paguen la crisis los ciudadanos y castigan a los bancos. Todo esto es profundamente falso. Islandia está lejísimos de haber sido un país liberal. De hecho, ha sido siempre una de las naciones con impuestos más altos, tiene una economía tan intervenida como la nuestra y, por descontado, también los bancos y la política monetaria. Lo que diferencia a Islandia es que la deuda había sido emitida en moneda extranjera, con lo cual es complicado devolverla cuando se te devalúa la local.
¿No piensa que los bancos nos han chuleado después de haberle inyectado el Gobierno tanto dinero? Aún recuerdo las amenazas de De la Vega.
Creo que los Bancos Centrales han actuado tremendamente mal y que son los culpables de la crisis. Creo que cuando una empresa, una caja o un banco han mostrado pésimas prácticas económicas que han llevado a que estén en una situación de quiebra, deben quebrar y nunca ser salvados con dinero del contribuyente. Lo de salvar a ineficientes con dinero público, es un mensaje nefasto de cara al futuro.
