La Comisión Europea tendrá en cuenta, en el caso de que el déficit de España este año alcance el 7,4% del PIB -en lugar del 6,3% pactado con la UE-, que la desviación no es culpa de la política económica del Gobierno sino de las pérdidas generadas por las ayudas a la banca.
Así responde el Ejecutivo comunitario al ser preguntado por si tiene previsto pedir a España más ajustes para corregir la desviación o imponer sanciones. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, explicó este fin de semana que las ayudas a la banca harán aumentar el déficit de 2011 hasta el 9,4% (en lugar del 8,9% admitido hasta ahora) y situarán este año el desfase presupuestario en el 7,4%.
Bruselas alaba la determinación española. El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, ha señalado que el Gobierno español tiene «la determinación para llevar a cabo los pasos necesarios» para hacer restaurar el equilibrio de la economía española y ha incidido en Europa «seguirá apoyando a España».
En una rueda de prensa conjunta con el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en Madrid, Rehn se mostró seguro de que el pueblo español sabrá «afrontar los retos actuales» y advirtió de que, aunque no es fácil esta situación, «las decisiones serán más dolorosas si se posponen» y no hay «otra opción».
En este sentido, Rehn afirmó que es «muy consciente» de las dificultades que atraviesan actualmente las empresas y las familias españolas y reconoció que las medidas para hacer frente a las desigualdades macroeconómicas que se han desarrollado en Europa «siempre van a ser difíciles y dolorosas». «Los caminos para volver a una situación de prosperidad no son fáciles», apostilló
