La función de la Nava toca a su fin. Atrás han quedado diez días de un variado ambiente donde la calle cobra protagonismo. Un año más el buen tiempo imperante ha marcado ritmo de participación en los festejos celebrados y ha favorecido su disfrute.
El último encierro campestre, del día 26, volvió a ser la cita de numerosos caballistas, cercanos a los cuatrocientos, que participaron de un encierro fragmentado ya que la manada salió marcando ritmo y territorio hasta entrar por etapas al embudo. En una de ellas un jinete, de la localidad cercana de Iscar, se chocaba frontalmente con una de las vigas de alta tensión existentes en el recorrido y caía al suelo sin conocimiento. Fue trasladado al hospital de Medina del Campo para realizarle las pruebas médicas oportunas y al día de hoy se encuentra en observación ya fuera de peligro.
Por su parte el último encierro por las calles resultó espectacular al correr los bravos muy hermanados y sin separarse del grupo. Ello permitió vistosidad plástica a unos corredores al filo de los cuernos aguantado la carrera. Durante el cántico al Santo Cristo, previo al encierro, se hizo la presentación de la letra de de la “jota de la Nava”. De entre los últimos festejos el concierto de la banda “Belo y lo Susodichos” ocupó parte de la noche joven con los temas de su último trabajo “Aire, viento y dimanita”. Rock en castellano en estado puro, con poesía callejera inspirada en la vida misma y apostando por unas letras que siempre dicen algo. Ambiente nocturno se sumo el de la verbena de la orquesta “Universal”.