Siete de julio, San Fermín en Pamplona y Santa Rita en San Rafael; lo que se da no se quita. El compromiso de un gobierno que quiere invalidar lo que está firmado. Es la idea común que llevan en sus cabezas y mochilas los cerca de doscientos mineros y cien acompañantes de la ‘Marcha Negra’, que pisan, pasadas las 11:40 el suelo de la localidad segoviana.
Es una de sus últimas etapas después de días caminando, y el pistacho de una fachada que les recibe, siembra dudas de si ese verde entra dentro de la esperanza. Nadie sabe aún si esta marcha llegará a cortar la cinta de su meta.
El nombre de la finca que metros y pocos minutos después pasan, ‘Las palomas’, no ofrece tanta reflexión. “No queremos guerra”, afirman contundentes, aunque son conscientes de que algunas imágenes en los últimos días no les han dejado en buen lugar. Por eso sus líderes piden “inteligencia”; por eso algunos cánticos estremecen y una no acierta a saber si lo que viene después son vellos de punta o piel de gallina. “Tenemos la razón”, dicen, y pocos lo cuestionan; a pesar de que a ésta a veces le traicione el corazón.
Caminan, siguiendo furgonetas, a paso firme por la Travesía de San Rafael pese a las ampollas, los pies hinchados y el sol de verano; todo ello más visible una vez que, media hora después, alcanzan el pabellón y las colchonetas, el olor a sudores mezclados, los calcetines por el suelo y los sacos de dormir descolocados quitan al orgullo y al amor propio sus disfraces.
Aún respiran; los aplausos y los gritos de aliento que los vecinos de San Rafael les ofrecen a lo largo de los kilómetros finales de la jornada, han ejercido de avituallamiento a cada paso. Habrían sido agua en pleno chupinazo.
Pero ellos no están de fiesta ni corren encierros; aunque entienden de recortes y tienen la impresión de que se están jugando la vida. Su estafeta son los caminos cruzados a pie desde hace días, y su patrón, nuestro carbón; “el de todo el país”, cuentan con más pena que gloria. Su firme intención se conoce desde hace tiempo; llegar el día 11 a Madrid. O mejor… a Soria.