La capacidad para incrementar la productividad de los resineros constituye una de las claves para garantizar la estabilidad del sector. Así se puso de manifiesto ayer en la II jornada del Congreso Internacional de Resinas Naturales, que hoy concluye.
Conseguir ese reto de forma ordenada y moderada podría reverdecer todo un pilar económico, no sólo para la provincia de Segovia, sino para toda España, con especial incidencia en el medio rural. Será además una de las conclusiones que se presenten en el cierre del congreso, que ha reunido a más de 250 profesionales vinculados al sector forestal.
La actividad resinera, que cayó en picado en la década de los 60 y 70, ha experimentado un crecimiento en los últimos cinco años, que pretende continuar. Antecedentes hay pues sólo en Castilla y León, se han conseguido triplicar el número de empleos directos.
El alcalde de Coca, Juan Carlos Álvarez, recordó que los precios que perciben los resineros se ha ido incrementando lentamente, aunque con altibajos: “dientes de sierra en una tendencia general alcista”. En las últimas temporadas la miera se ha pagado alrededor de un euro o 90 céntimos el kilogramo. Y han sido muchos los antiguos jóvenes resineros que han vuelto a los pinares o aquellos que han decidido probar este noble oficio de hondas raíces en la península. El regidor caucense resaltó que para consolidar esta producción debe contar también con una industria potente que transforme la producción y por ello recordó la labor que se está haciendo desde Cesefor para intentar que vuelva la resinación a otras regiones. “Estamos en contacto con Galicia, con Aragón, o con la zona de la Sierra de Madrid”, dijo.
Álvaro Picardo, vocal de la Sociedad Española de Ciencias Forestales y técnico de la Consejería de Medio Ambiente, aportó algunas cifras que revelan el papel que puede recorrer aún el sector. España consume entre 30.000 y 40.000 toneladas de resina o derivados y la UE entre 200.000 y 300.000. Europa es el principal consumidor mundial de resinas naturales y derivados y no produce ni el uno por ciento de su demanda.
Pero también se refirió al importante papel que desempeñan los resineros en el mantenimiento y cuidado de los pinares. Dijo que el fuego es una de sus grandes amenazas, pues el año pasado un solo ‘megaincendio’ arrasó 10.000 hectáreas de pinares. El que los resineros se mantengan en el pinar durante toda su campaña y que sud rentad dependan del mantenimiento en buenas condiciones significa que son los mejores vigilantes y cuidadores del monte.
También coincidieron los propios resineros como los representantes de las empresas en que propietarios forestales, resineros, industrias y técnicos deben trabajar juntos y garantizar que todas las partes alcancen el beneficio mínimo que les mantenga el interés por desarrollar la actividad. Para ello se requiere una nueva organización, donde los resineros no dependan laboralmente de las empresas, ni de los propietarios de los montes, sino que lo afronten con una visión empresarial y por ello se valoró el que se constituyan como profesionales autónomos.