La ‘Marcha Negra’ dejó ayer atrás las tierras de Segovia. A primera hora de la mañana los cerca de 170 mineros partieron de San Rafael, en cuyo polideportivo habían pernoctado. Entraron andando en el oscuro túnel del Guadarrama y, tras un buen rato, vieron de nuevo la luz, ya en la provincia de Madrid. Hubo quien, entre los caminantes, pensó que el paso por el largo agujero podría ser una metáfora de su actual situación. No lo es. Los mineros se encuentran metidos en un túnel sin que de momento se atisbe una salida luminosa. El colectivo sigue reclamando la continuidad de las ayudas estatales al sector. Y el Ministerio de Industria parece no estar dispuesto a dar su brazo a torcer. En ese sentido, los ánimos están un tanto alicaídos entre los mineros de la ‘Marcha Negra’. A falta de dos etapas para su conclusión de esta singular protesta, no se vislumbra una solución.
Eso sí, los mineros se dieron ayer un importante baño de masas. Tras recorrer los 21 kilómetros existentes entre San Rafael y Villalba, fueron recibidos por cerca de 4.000 personas, según informa la agencia Ical. “Apoteósico y emocionante”, indicaron varios de sus líderes. Además del apoyo popular, diversos políticos quisieron también unirse a la marcha. Por parte de Izquierda Unida, su coordinador general, Cayo Lara, y el de Castilla y León, José María González. Un buen número de socialistas segovianos también se sumó a la columna. Entre ellos, su secretario general, Juan Luis Gordo, y el senador Félix Montes Jort. El PSOE segoviano llegó incluso a remitir una nota de prensa en la que mostraba su “total solidaridad” con los mineros, para reclamar a continuación a la Junta de Castilla y León un apoyo “sin fisuras” a los trabajadores.
La etapa de hoy llevará al colectivo a Aravaca. Mañana, por la noche, los mineros entrarán en Madrid con sus lámparas encendidas, como pretendiendo alumbrar un túnel (real) que todavía se encuentra muy, muy oscuro.