La presidenta de las Cortes de Castilla y León, Josefa García Cirac, defendió ayer la necesidad de mantener viva la memoria de quienes han sido víctimas del terrorismo porque sin el recuerdo de los que ya no están “es imposible” plantearse con “rigor y justicia” el destino de Castilla y León e invitó a “soñar” con una sociedad “unida, sin fisuras” en la lucha contra la violencia terrorista.
Así lo aseguró durante su discurso en la conmemoración del XXXII Estatuto de Autonomía de Castilla y León donde reconoció que las víctimas recibieron “el golpe que los asesinos” dirigían a la sociedad y que asesinaron a los padres, maridos, mujeres e hijos de quienes hoy estaban presentes en la tribuna de invitados de las Cortes y quienes han recibido el “agradecimiento” de todos los castellanoleoneses con la Medalla del Parlamento regional.
Por ello, se comprometió a “forjar” con todas y cada una de las víctimas “un porvenir” en el que siempre estén presentes y en el que sean “plenamente visibles”, porque hoy en día “resulta difícil afirmar que el terrorismo ha finalizado porque son muchos los atentados sin resolver y sin juzgar”.
Asimismo, dejó claro que en Castilla y León se llama a las cosas por su nombre y no se dirá que existió “lucha armada ni alto el fuego” sino “asesinato y extorsión” y que las víctimas no son un bando en una contienda, sino simplemente “víctimas de unos asesinos” cuyo sacrificio es fruto “de un crimen indiscriminado”.
“En la historia que aquí escribiremos con vosotros rechazaremos siempre la violencia que os quebrantó y los fines políticos que sirvieron para justificar vuestro dolor”, aseveró García Cirac, quien apostó porque el “ejemplo de dignidad, la resistencia al fanatismo y la contribución” de las víctimas al final del terrorismo “sea reconocida”.
Por último, insistió en que la dignidad que muestran las víctimas, el recuerdo de los que faltan y la justicia que reclaman “son las claves de la fortaleza social”.