El final de los contratos con renta antigua que entró en vigor el pasado 1 de enero de no ha conllevado un cierre masivo de negocios, como se temía desde algunos sectores hace unos meses.
La mayoría de los comercios han conseguido mantener la actividad con la renegociación de los alquileres. La crisis económica y la abundante oferta existente han permitido que los dueños de los locales hayan accedido a conservar a los inquilinos que durante los últimos años han desarrollando sus actividades.
El conocido como Decreto Boyer puso fin a la existencia de contratos con renta antigua. Esta norma estableció que en 2015 la gran mayoría de inquilinos comerciales de este tipo estarían en edad de jubilación. Lo que no contemplaba era la actual coyuntura económica negativa.
El presidente de la Asociación Decalles, Javier Figueredo, asegura que en la zona de la Calle Real y alrededores no se ha notado el cierre de muchos negocios en lo que llevamos de año. “Creo que algunos están todavía en negociaciones”, asegura. “Hay muchos locales de alquiler pero son modernos y por eso no están afectados por la ley Boyer”.
El gerente de uno de los comercios emblemáticos de la Calle Real, Electricidad Ruiz, asegura que una de las principales dificultades que tienen los negocios del centro urbano no es la cantidad que supone el alquiler, sino su rentabilidad y las complicaciones que conllevan aspectos distintos como la despoblación del centro, las dificultades para renovar elementos arquitectónicos o de las fachadas, falta de ayudas…. “Son negocios de toda la vida que no tienen el apoyo que se da a las grandes empresas. Algunas veces hay muchos problemas para mantener nuestras señas de identidad, aunque formamos parte del patrimonio comercial o patrimonio industrial”, lamenta Enrique Ruiz.
En este caso se trata de un negocio que se mantiene abierto desde 1961 en el corazón de Segovia dedicado a aparatos de iluminación, pero que en la parte posterior de la tienda hay construcciones que datan del siglo XVII. Estos días Electricidad Ruiz está liquidando parte del material, pero no ha anunciado el cierre.
Ha sido en los meses pasados cuando se ha notado el Decreto Boyer, pues lo que ocurrió fue el adelanto de la liberación de muchos alquileres. Esto fue aprovechado por las grandes marcas, que a modo de franquicia, han ocupado una buena parte de los locales que iban quedando disponibles.
En otras zonas de la ciudad como José Zorrilla, tampoco se ha visto el efecto negativo que se auguraba. El presidente de los comerciantes de José Zorrilla, Roberto Manso, asegura que no le consta que se haya cerrado ningún negocio por el Decreto Boyer. “La mayoría de los edificios son nuevos y no están acogidos a las rentas antiguas”, explica.
Lo cierto es que en la actualidad existe una amplia oferta de locales disponibles, pero más por la crisis económica y la baja actividad comercial, que por el cambio en las condiciones de las rentas. Según algunos portales digitales, se pueden arrendar locales de 90 metros cuadrados por 350 euros mensuales. Pero otros en plena calle Real están en cantidades superiores a los 8.000 euros al mes.
