Desde el comienzo de esta temporada de ensueño para el Viveros Herol Nava, el conjunto segoviano ha hecho suya una seña de identidad, la de divertirse jugando al balonmano. Aunque evidentemente ha habido otras, esa ha sido una de las claves de la buena campaña que ha realizado el equipo, ganando partidos más holgados, más apretados… pero siempre pasándoselo bien con su deporte.
Pero, ayer, los jugadores naveros no se lo pasaron bien en su partido ante La Roca. Quizá conscientes de la responsabilidad de lograr una victoria que les acercara un poco más al play off, el vértigo atenazó a los hombres de Álvaro Senovilla frente a un rival con un estilo de juego muy ágil, y por tanto difícil de contrarrestar por parte del conjunto segoviano, pero que además jugó con un extra de motivación (que en ocasiones rozó el histrionismo y enervó a la grada) por aquello de necesitar la victoria para asegurarse de manera matemática la permanencia en la División de Honor Plata. De las cuentas pendientes de años anteriores mejor no hablar, pero que conste que flotaba en el ambiente un ánimo de revancha por afrentas pasadas.
En los prolegómenos del partido, las caras de los jugadores naveros eran de responsabilidad máxima para intentar la victoria. Y esa responsabilidad llevó a los de casa a encoger el brazo en sus lanzamientos sobre la portería de un Miquel González al que su equipo le debe buena parte del punto conseguido ayer. El portero visitante estuvo a un nivel muy alto en la primera parte, y aunque en la otra portería David de Diego le mantuvo el tipo, poco a poco el guardameta catalán fue comiendo la moral a los locales, que llegaban con cierta facilidad a encontrar posiciones de lanzamiento, pero que no eran capaces de meter el balón en la portería.
Aún así, la iniciativa en el electrónico corrió de parte de los segovianos durante todo el primer período. Ahora bien, cada error que cometían los jugadores de Senovilla, era penalizado con un gol (o dos) por parte de los hombres de Guillem Estapé, que se mantenían dentro del partido con una cierta solvencia, buscando la perfecta finalización de sus extremos, o bien los lanzamientos de Mario Martínez desde el lateral.
Los problemas comenzaron a acumularse en el bando local, después de que en varias acciones de juego, Darío Ajo tuviera que pasarse muchos minutos en el banquillo por un corte en una ceja, Alberto García sufriera un golpe en el codo, y David de Diego fuera a menos en su rendimiento por culpa de un pinchazo en el gemelo. La llegada del descanso, con el 14-14 imperando en el marcador, terminaba con una batalla en la que ni los de casa lograban encontrar su ritmo de juego, ni los de fuera parecían llegar más allá de igualar la contienda.
Sin embargo, el BM La Roca dio un salto cualitativo en los primeros minutos de la segunda parte, aprovechando el salto cualitativo, pero hacia atrás, que dio el Viveros Herol Nava, que se pasó más de cinco minutos sin poder marcar un gol, absolutamente cegado de cara al marco de Miquel González, fallando incluso varios lanzamientos desde los siete metros.
Con David Fernández anulado por el 5:1 de los visitantes, Carlos Villagrán trató de echarse el equipo a la espalda, pero tras dos tantos consecutivos, que minimizaron el primer estirón del cuadro catalán, el capitán del Nava cayó en la misma línea de errores de sus compañeros, y vio cómo su oponente aprovechaba de nuevo los errores segovianos para correr el contragolpe y machacar una y otra vez el marco, hasta llegar al 18-22.
Senovilla tomó entonces varias decisiones que vinieron a mejorar el desconocido aspecto de su equipo. La entrada en la cancha de Simón García vino poco a poco a poner más claridad al juego con el pivote, el cambio de la defensa a un 5:1 con Nico López de avanzado frenó un tanto las acometidas visitantes, que se encontraron con más problemas a la hora de atacar, y la presencia bajo los palos de Crístofer Gómez en lugar de David de Diego puso muchas más dudas a los lanzadores visitantes.
La Roca fue paulatinamente perdiendo su ventaja. Darío Ajo y Simón García pusieron el 20-22, y los catalanes comenzaron de verdad a sentir la presión de un pabellón bastante más callado que en anteriores ocasiones, errando claras ocasiones, y encontrándose también con una pareja arbitral bastante proclive a levantar el brazo avisando del pasivo.
Cuando Darío Ajo puso el 23-23 y La Roca se vio obligado a jugar los últimos minutos con un hombre menos por la exclusión de Pere Vaquer, parecía que el partido se decantaba del lado local. Sin embargo, el equipo visitante dejó pasar los segundos, y aunque falló su último ataque, dejó al Nava con 16 segundos para intentar ganar el partido. El equipo segoviano creó una acción ofensiva clara para que Bruno pudiera culminarla desde el extremo, pero Miquel González detuvo su lanzamiento a tres segundos para el final, y con uno por jugarse Carlos Villagrán se vio obligado a cortar en clara falta la contra visitante. Con el capitán expulsado, y sin tiempo más que para un lanzamiento lejano, Mario Martínez estuvo a punto de marcar, pero afortunadamente para los de casa, Crístofer estuvo atento para salvar un punto, que puede saber a poco, pero que es bastante más que nada.