El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no despejó ayer las dudas sobre los cambios que prepara en el Gobierno y en el PP tras los resultados electorales del pasado 24 de mayo, aunque sí avanzó que se conocerán “antes de que acabe este mes”.
“Serán antes de que acabe este mes. Yo tendré que tomar algunas decisiones”, declaró el responsable del Ejecutivo nacional a la prensa en Bruselas, a donde viajó para participar en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE y América Latina y Caribe (UE-CELAC).
Rajoy explicó que los cambios que debe decidir tienen por objetivo recuperar la “confianza” de los votantes perdidos y reconoció la existencia de “cosas que tenemos que rectificar”.
En cualquier caso, el presidente del Gobierno defendió las medidas de austeridad y reformas emprendidas por su Ejecutivo para “salvar de la quiebra” al país y aseguró que tales decisiones están dando sus frutos.
En este sentido, apostó por “aprovechar el momento” de mejora en la situación económica de España antes de concretar los cambios y de convocar los próximos comicios generales.
“Espero que este mes sea bueno. Todavía queda legislatura para seguir haciendo cosas”, insistió, para explicar que los cambios previstos se producirán antes del verano, pese a no conocer todavía qué día estarán llamados los ciudadanos a las urnas.
“No tengo decidido cuándo se celebrarán las elecciones. Entiendo que todo el mundo pueda especular, pero no hay decisión ninguna”, zanjó.
Por otro lado, Rajoy se mostró “muy preocupado” por los pactos que el PSOE está negociando con “partidos radicales de izquierdas”, con el objetivo de darles la alcaldía de las principales ciudades españolas e impedir que gobierne el Partido Popular.
“Estoy, con absoluta franqueza, muy preocupado por estos acuerdos”, indicó el presidente del Gobierno en declaraciones a la prensa, en referencia a las conversaciones del PSOE con Podemos para facilitar que el partido de Pablo Iglesias gobierne en ciudades como Madrid.
Así, Mariano Rajoy lamentó que la formación socialista pacte con partidos que califica como “radicales de izquierdas” en lugar de “colocarse en la centralidad” política, para concluir defendiendo la postura de que “debería ser la lista más votada quien obtenga los gobiernos”.
