El CEIP ‘Agapito Marazuela’, en La Granja de San Ildefonso, acogió esta mañana la inauguración de una placa conmemorativa dedicada a los maestros Pablo de Andrés Cobos y Enriqueta Castellanos, que ejercieron su labor educativa en el centro entre 1925 y 1931.
Instalada en el recibidor del colegio, bajo un busto de Agapito Marazuela, la inscripción subraya el «ejemplo perenne de dedicación a la educación de los niños y niñas» que ambos representan, así como su «compromiso con la renovación de la escuela como el lugar para establecer las bases de la convivencia humana».
Al acto asistieron el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, Samuel Alonso; el director provincial de Educación, Diego del Pozo; el director de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, Pablo Zamarrón; el decano de la Facultad de Educación del campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid, Juan Carlos Manrique; el director de la Cátedra de Estudio sobre la Escuela Segoviana y la Renovación Pedagógica de la UVA, Luis Torrego; la directora del colegio, Silvia Fernández, y Víctor Pliego de Andrés, nieto de los homenajeados, además de otros representantes académicos y allegados.
José Luis Mora, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y académico correspondiente de San Quirce, trazó una semblanza de ambos educadores, «testigos privilegiados del periodo de esplendor cultural y pedagógico que Segovia experimentó en las primeras décadas del siglo XX». «Cobos obtuvo dos becas que le permitieron visitar las mejores escuelas de España y Europa, y poner en práctica las ideas pedagógicas más avanzadas. Fue, además, articulista en la prensa segoviana, fundador de la revista Escuelas de España junto con Norberto Hernanz y David Bayón, y parte activa de las Misiones Pedagógicas», recordó Mora. «Por su compromiso republicano, Cobos fue juzgado, encarcelado y apartado de la docencia de por vida tras la Guerra Civil. A finales de los años cincuenta se vinculó a la revista Ínsula y contribuyó decisivamente a la difusión de la Institución Libre de Enseñanza y de las principales figuras de la Edad de Plata. Su obra póstuma Antonio Machado y Segovia. Vida y obra (1973) constituye un testimonio esencial de aquellos años», detallaron.
Las autoridades presentes resaltaron el valor de recuperar la memoria de educadores «que apostaron por una escuela moderna, inclusiva y formadora de ciudadanos». «Tenemos que ser capaces de reconocer a esas personas que tanto bien han hecho por la educación en nuestro municipio», dijo el alcalde del Real Sitio, Samuel Alonso. «El maestro, el maestro vocacional, es aquel que no solo enseña contenido, sino también valores. Valores que van a permitir que esos niños que ahora mismo corren por aquí se conviertan en ciudadanos libres y críticos», añadió el director provincial de Educación, Diego del Pozo.
El nieto de los maestros Víctor Pliego de Andrés agradeció el homenaje en nombre de la familia, y destacó el legado de dedicación y renovación pedagógica que sus abuelos encarnaron.
El reconocimiento contó con el impulso de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Universidad de Valladolid, de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso.
