Las tres grandes citas de pago se darán cita en esta ocasión en el antiguo Regimiento de Artillería. Una de ellas aparece como el gran reclamo musical del programa: Taburete. La banda madrileña actuará el domingo 28 de junio y llegará a la ciudad con El perro que fuma Tour, una gira con la que vuelve a la carretera y con la que presentará su nuevo álbum, El perro que fuma. Las entradas se han puesto a la venta con precios entre los 36,30 y los 52,80 euros.
Taburete es, probablemente, uno de los nombres más reconocibles del pop español reciente. El grupo nació en Madrid en 2014 alrededor de Willy Bárcenas y Antón Carreño, y fue creciendo desde salas y conciertos pequeños hasta convertirse en una banda capaz de llenar grandes recintos y de instalar varias canciones en la memoria de una generación. Su estilo se mueve en una zona muy identificable: pop-rock festivo, estribillos de corear, guitarras luminosas, ecos de ranchera, ska, rumba y canción melódica, y letras que alternan el desenfado, la nostalgia y cierta épica de noche larga.
En Segovia, Taburete tiene todos los ingredientes para funcionar como concierto de cierre del gran fin de semana festivo. No es una propuesta para escuchar sentado ni para mirar desde lejos. Su directo juega a favor del coro colectivo, de la canción conocida, del público que viene con ganas de cantar antes incluso de que empiece el primer acorde. Además, el nuevo disco permite renovar repertorio sin romper con la marca de la casa: una música reconocible, pegadiza y pensada para conectar rápido con quien está delante del escenario.
Antes llegará Siloé, el jueves 25 de junio, también en el antiguo Regimiento de Artillería. En su caso, las entradas están entre los 41,80 euros de la general a los 60,50 euros de la premium. La banda vallisoletana se ha convertido en uno de los fenómenos más sólidos de la escena pop-rock nacional, con una evolución muy interesante desde sus raíces más acústicas hacia un sonido cada vez más expansivo, electrónico y emocional.

Siloé está formado por Fito Robles, Xavi Road y Jaco Betanzos, y ha hecho de la mezcla su seña de identidad. En sus canciones conviven el folk, el pop-rock y la electrónica, pero también una forma muy intensa de entender el directo. No es solo una banda de canciones bonitas; es un grupo que ha crecido mucho en concierto, con una comunidad fiel y una capacidad evidente para convertir cada actuación en algo compartido. Su llegada a Segovia se anuncia dentro de la gira Campo Grande, un proyecto que conecta con la madurez reciente de la banda y con ese punto de emoción colectiva que tan bien funciona en festivales y plazas grandes.
Si Taburete es el reclamo más popular del programa de pago, Siloé representa quizá la apuesta más fina para quienes buscan algo más contemporáneo, con pulso indie, capas electrónicas y una sensibilidad que mira tanto a la canción de autor como al gran formato festivalero. Su público no va solo a bailar: va a cantar, a reconocerse en las letras y a dejarse llevar por un directo que ha ganado músculo con los años.
Entre ambos conciertos se situará el Negrita Music Fest, el viernes 26 de junio, con entradas de 18 euros a 25 euros, que reunirá en Segovia a varios nombres vinculados a la nueva escena urbana y electrónica. Una propuesta pensada para una noche de ritmo continuo, público joven y sesiones encadenadas, con artistas que se mueven entre el reguetón, el trap, el R&B, el pop urbano, los mashups y la electrónica de baile.
Uno de los nombres más destacados es D. Valentino, artista valenciano que ha ido ganando sitio en la escena urbana española con una propuesta muy ligada al R&B, el pop alternativo y los sonidos urbanos. Su música se apoya en letras emocionales, melodías suaves y una estética muy reconocible, con el amor, el desamor y la vulnerabilidad como materias habituales. Trabajos como Rosa y rojo o el EP Ciao! han reforzado su perfil como uno de los artistas jóvenes a seguir dentro del circuito.
Alvama Ice, nombre artístico de Álvaro Martín, representa otro tipo de fenómeno: el DJ que ha sabido crecer al mismo tiempo en cabinas y redes sociales. Vinculado al público joven y a plataformas como TikTok y YouTube, su propuesta se mueve entre la música urbana, el reguetón, el dembow, el afro y los edits. Sus sesiones tienen un punto muy directo, pensado para levantar rápido al público, con mezclas reconocibles y una forma de pinchar muy conectada con el consumo musical actual. No es solo un DJ de sesión, sino también un creador de contenido que ha convertido su presencia digital en parte de su identidad artística.

C Marí aporta al cartel una sensibilidad más de artista urbano emergente. Su nombre aparece asociado a una nueva escena que mezcla reguetón romántico, trap, bachata y otros sonidos urbanos con una estética cercana y generacional.
Félix Klain llega desde un perfil más vinculado a las plataformas musicales y al circuito de canciones urbanas y bailables. Entre sus temas publicados figuran títulos como Borracha, Baila Bonito, Confianza, SOXE o La Cura, que apuntan a una propuesta pensada para conectar con el público de noche, fiesta y festival.
Microdosis completa el cartel con una orientación de música electrónica en formato concierto, con sesiones y propuestas que dan protagonismo a DJs y productores. En el contexto del Negrita Music Festival, su papel encaja como parte de esa dimensión más clubber del evento: sonido electrónico, ambiente de pista y continuidad musical.
Con este reparto, el Negrita Music Festival se presenta como una noche distinta dentro de las fiestas. Una cita para bailar más que para sentarse a escuchar, con un cartel pensado para quienes viven la música desde la pista, las redes y la cultura de la noche.
