Segovia vivió hace apenas unas semanas una de las páginas más brillantes de su deporte femenino con el histórico ascenso del Cochinillo Segoviano a la Liga Femenina 2, un hito sin precedentes para el baloncesto de la ciudad. El equipo culminó así una temporada de notable crecimiento, dominando tanto la fase regular de la Primera División Nacional como unas fases de ascenso en las que confirmó su solidez competitiva y su ambición.
Se trata de un proyecto joven, con apenas cuatro años de recorrido, que ha evolucionado de forma constante hasta alcanzar su techo más alto hasta la fecha. Un camino que comenzó con una primera temporada sin victorias, pero que sirvió como base para construir una estructura deportiva más sólida y ambiciosa.
En palabras de Mauro Martín, la valoración del curso fue “muy positiva”, destacando la progresión del equipo y la claridad del objetivo desde el inicio: “Se hizo una plantilla de mucho nivel para la Primera División Nacional y desde el primer momento se les dijo a las jugadoras que el objetivo era pelear por el ascenso. Ellas han creído en ese mensaje”.
El dirigente subrayó también la capacidad de reacción del grupo en los momentos complicados de la temporada: “Cuando han venido mal dadas en ciertos partidos, el equipo ha sabido responder”. Además, puso el acento en la resiliencia mostrada en la fase decisiva, especialmente tras la lesión de Paula Hoyuelos —fractura en la mano en los entrenamientos previos a la fase final—, un contratiempo que no frenó el impulso del equipo hacia el ascenso.
Un proyecto en crecimiento
Sobre el impacto del logro, Martín lo definió como un paso clave en la consolidación del proyecto: “Es un orgullo haber conseguido el ascenso. Es un proyecto muy corto, de cuatro años, pero que ha servido para aprender y crecer. Queremos ser un referente para que niños y niñas tengan en quién mirarse”.
El ascenso también supuso un punto de inflexión para el baloncesto femenino segoviano, que en anteriores ocasiones había rozado el objetivo sin alcanzarlo. “Nunca se había conseguido. Llegar el primer año a una fase de ascenso y lograrlo no es habitual”, señaló Martín, que incidió en la importancia de fortalecer la base social y el crecimiento del deporte en la ciudad.
El salto de categoría, sin embargo, también plantea retos importantes. A nivel económico, el club estimó un incremento del presupuesto cercano al 60 o 70%, lo que obliga a reforzar el apoyo institucional y empresarial para sostener el proyecto en la nueva categoría. “Más que si el club puede asumirlo, es ver si la ciudad puede acompañarlo. Necesitamos más masa social y empresas implicadas”, explicó el gerente del CD Spordeporte. En el plano deportivo, el club afronta la incertidumbre lógica del estreno en una liga de mayor exigencia, aunque con la intención de competir con ambición y aprendizaje.
Continuidad en el banquillo
Uno de los puntos de inflexión de la temporada fue el cambio en el banquillo con la llegada del técnico vallisoletano José Cerrato el pasado mes de febrero, en sustitución de David González. El ajuste, lejos de alterar el rumbo del equipo, dio continuidad a una dinámica positiva ya existente. “El equipo venía en dinámica ganadora con David y con José continuó en esa línea. Ha sabido adaptarse a la ambición del proyecto y convencer con su discurso a las jugadoras”, destacó Martín, que además confirmó la continuidad del técnico para la próxima temporada en Liga Femenina 2: “Se lo ha ganado”. Segovia celebra así un ascenso histórico que abre una nueva etapa en su baloncesto femenino, con el reto de consolidarse en una categoría superior y seguir alimentando un proyecto que ya forma parte de la historia deportiva de la ciudad.
