El Grupo de Danzas y Paloteo de Carbonero el Mayor lleva muchos años transmitiendo folclore y cultura. Maribel Martín es su actual directora junto con Natalia de Santos que dirigen a un grupo de chicos y chicas que dan color y sentido a la fiesta. “Tenemos más de cien alumnos desde 5 años a veintitantos, que aprenden las distintas jotas que nosotras aprendimos de nuestros mayores, en mi caso Esperanza Rubio. Hacemos muchos tipos de jotas y corridos, como el del Cancionero, el de bernardos. Para los más pequeños tenemos la Danza del Pañuelo y el Candil y jotas del Mester de Juglaría”.
Todo el que quiera disfrutar de esta cultura de la jota y los bailes tradicionales castellano lo podrá hacer el 23 por la noche, en la hoguera de San Juan, en la que paloteará el grupo de chicos de carbonero. Y el 24, después de la misa salen todos acompañando al santo en procesión y bailan todos. Las mayores bailan la Cruz y todas bailan varias jotas, entre ellas la Jota de la Niña, típica de Carbonero en Mayor, y también habrá paloteo.
Maribel Martín es la responsable de que vuelvan a oírse chocar los palos entre pasos de baile, ya que rescató del olvido el paloteo en Carbonero el Mayor. “Me fui a Mozoncillo, donde había un grupo de mujeres que paloteaba y aprendí de ellas, y también me ayudó gente del pueblo que había paloteado, como Antonio o Gustavo. Ahora tenemos un grupo de doce chicos, y ojalá se mantenga, porque cuesta animarles”.
Miguel Mayo es el profesor de la Escuela de Dulzaina de Carbonero, y da fe de la salud que goza la cantera hoy: “estamos en nuestro mejor momento. Cuando empezamos en la Escuela había sólo tres alumnos en dulzaina, ahora son 50”. Mayo es un eslavón de la cadena que transmite la cultura musical castellana de generación en generación. “Yo aprendí de Mariano Ramos, Maete, y después fui al conservatorio. El repertorio lo cojo de tradiciones populares, de canciones de toda la vida que no se saben de quien son y otras de libros”. La noche del 23 recogen a las autoridades del ayuntamiento y les acompañan hasta la hoguera de San Juan.

Miguel también enseña a los alumnos a tocar el pito, un instrumento similar a la dulzaina, pero más sencillo de hacer sonar y adecuado para que los más pequeños vayan cogiendo gusto por la música. Es lutier de dulzainas y explica que las maderas con que se fabrican son africanas o de sudamérica, de ébano, de granadillo, en alguna ocasión de boj gallego. que son maderas más duras y más densas que las españolas. Una dulzaina cuesta entre 1.500 y 2.000 euros.
La Escuela de Danzas y Paloteos y la Escuela de Dulzaina y Tamboril de Carbonero el Mayor son mucho más que dos grupos que animan actos festivos. Son guardianes de una memoria colectiva que sigue viva porque hay quien la enseña, la practica y la saca a la calle.
Las fiestas de San Juan vuelven a demostrarlo. El martes 23 la Escuela de Dulzaina y Tamboril será la encargada del pasacalles previo a la hoguera. A medianoche, el fuego de San Juan estará amenizado por el Grupo de Danzas y Paloteo Municipal y por la propia Escuela de Dulzaina y Tamboril. Al día siguiente, miércoles 24, después de la misa en honor a San Juan Bautista, la procesión por las calles del pueblo estará acompañada por el Grupo de Danzas y Paloteo de Carbonero el Mayor. No son simples acompañamientos. Son momentos centrales, porque ponen sonido, ritmo y solemnidad popular a la fiesta del patrón.
La dulzaina y el tamboril tienen en Castilla algo de llamada. No necesitan escenario. Funcionan en la plaza, en la calle, a la puerta de la iglesia o delante de una procesión. Su sonido atraviesa el pueblo y avisa de que algo importante está ocurriendo.
