La tercera Copa del Mundo de Slalom Olímpico, que se celebró en la pista germana de Augsburgo, ha vuelto a confirmar a David Llorente en la élite del kayak cross, con una cuarta plaza obtenida en la contrarreloj y el segundo puesto en la final de la competición.
Después de una negativa jornada del sábado en la prueba de slalom, en la que no salieron bien las cosas y el segoviano se quedó fuera de toda opción para entrar en la final, fue el domingo en el kayak cross donde David pudo sacar a relucir toda su calidad.
La primera de las competiciones en disputa fue la prueba de contrarreloj, en la que dos centésimas le separaron de la medalla de bronce en una prueba que dominó el español Manu Ochoa con un tiempo de 65.05. LLorente terminó en la cuarta plaza con un crono de 65.58, a dos centésimas del italiano Giovanni de Gennaro, que marcó un tiempo de 65.56.
Ya en las carreras del cross, en la primera ronda clasificatoria David entró el primero en la meta por delante del austriaco Mario Leitner. Ya en cuartos de final, y como único español en liza después de la eliminación en primera ronda de Manu Ochoa, el segoviano fue segundo por detrás del británico Sam Leaver, pero entrando en las semifinales de la competición.
Dos remontadas
En la penúltima ronda de esta competición, de nuevo David tuvo que emplearse a fondo para entrar en una de las dos posiciones que daban derecho a disputar la final. Otro británico, Ben Haylett, concluyó la prueba en la primera plaza, con el de Palazuelos segundo después de protagonizar una gran remontada.
A la final de esta Copa del Mundo de Augsburgo llegó David Llorente junto a los británicos Haylett y Joseph Clarke y el belga Gabriel de Coster. Y no fue precisamente un camino de rosas para el palista español, que después de salir por la zona menos sencilla del trazado, en los últimos metros de la prueba transitaba por la cuarta plaza, hasta que en una espectacular maniobra consiguió adelantar a De Coster para entrar tercero en la meta.
Pero una penalización señalada a Haylett le permitió ganar una plaza y cerrar así con una medalla de playa y quitarse el mal sabor de boca que se le quedó al terminar en la cuarta plaza en la final de Kayak Cross de la prueba de la Copa del Mundo de Praga.
