El Viveros Herol Nava firmó una nueva permanencia en la Liga Asobal de balonmano, después de cumplir todos los pronósticos y superar en el encuentro de vuelta al Agustinos Alicante por trece goles de diferencia (41-28), que vinieron a sumarse a los nueve que logró en el choque de ida con el 25-34 y vuelve a reafirmar a aquellos que opinan que la eliminatoria por la permanencia ante el tercero de la clasificación de la División de Plata suele estar demasiado desequilibrada en favor del conjunto de categoría superior.
Con el pabellón de nuevo lleno en sus gradas, y el calor repartiéndose por doquier por las cerca de novecientas almas que han acompañado al equipo navero en las buenas y en las malas (que ha habido más de las segundas que de las primeras), el Balonmano Nava salió a la pista dispuesto a no permitir que su oponente se tomara una sola alegría. Así, Patotski bajó la persiana durante más de seis minutos, tiempo suficiente para que el equipo local le endosara un set en blanco al Agustinos, que por entonces ya había consumido su primer tiempo muerto.
Unos silbidos para despertar de la siesta
De manera lógica el cuadro local bajó el ritmo. Al principio lo justo para que su oponente le endosara un parcial de 0-3 que le devolvía al partido, pero posteriormente de manera bastante más escandalosa. Tanto que, cuando antes de cumplirse el minuto veinte de partido el Agustinos colocaba el 11-11 en el electrónico, los primeros silbidos de una grada que puede pasar por alto la ausencia de calidad, pero no la falta de intención, se hicieran notar en el municipal de Nava, porque el equipo estaba jugando con una lentitud exasperante en ataque, y defensivamente tampoco estaba poniendo todo de su parte.
El partido se movió a tirones en la primera parte, y con un ritmo más sostenido en un segundo tiempo que dominaron los locales
Carlos Villagrán lo veía venir, y pidió tiempo con el 11-9, pero ni por esas logró que sus hombres reaccionaran. Tuvo que ser David Fernández quien elevara el nivel lo justo, y Marquinhos quien reivindicara su convocatoria por delante de Pancho Ahumada, para que el equipo local volviera a recuperar el mando del partido, llegándose al descanso con el 19-16. Porque una cosa es que hubiera poco en juego, y otra muy distinta era faltar al respeto a los aficionados.

Algo parecido a esto debió decir el técnico a los jugadores en el entretiempo, porque el Viveros Herol Nava que saltó a la pista se pareció bastante más al equipo competitivo que en las últimas jornadas de liga fue capaz de evitar el descenso directo y de llegar a las semifinales de la Copa del Rey. La defensa volvió a ayudar a Patotski, que agradeció la colaboración con viarias intervenciones positivas, y Javi Carrión mostró las razones que le han llevado en esta segunda vuelta a restarle minutos de juego a Rui Baptista. El alicantino volvió a firmar un buen partido y supo dirigir al equipo y tomar buenas decisiones.
El físico se impone
El Agustinos, que había intentado sorprender con una defensa 5:1 que casi era un 4:2 por lo profundo que su lateral quería defender a Joao Bandeira, se vio en un abrir y cerrar de ojos de nuevo con seis goles de desventaja, pero ya no encontró la manera de reaccionar, porque el Balonmano Nava se empeñó en que su rival no llegara a los 30 goles en el partido y poniendo muchas más piernas en defensa de lo que había puesto en la primera parte lo fue consiguiendo, negándole los lanzamientos cómodos a los jugadores visitantes. Solamente David Jiménez fue capaz de superar a Patotski, que se exhibió en un par de lanzamientos desde los siete metros, más una contra que solventó con otra parada muy aplaudida por la grada.

A quince minutos para el final, el pronóstico estaba cumplido. Nava ya dominaba por nueve goles y había encontrado el ritmo adecuado para respetar a su oponente sin pasarle por encima, pero sin soliviantar a la grada. Aun así, el cansancio que acumulaba el Agustinos le fue pasando cada vez una mayor factura, y los goles locales fueron cayendo uno tras otro hasta cerrarse el encuentro con un 41-28 más que esclarecedor.
De esta manera tan ‘tranquila’ el Viveros Herol Nava certificó una permanencia más que sufrida durante toda la temporada en la Liga Asobal. La grada celebró con el equipo el objetivo cumplido, y ahora toca descansar y hacer balance de un curso que quizá en el futuro sea más normal de lo que la afición desea. La máxima categoría no perdona, y hay que dar valor a que un club con unos recursos que no son (ni muchísimo menos) ilimitados, pueda competir de igual a igual con otros que le duplican en presupuesto. Que ya se sabe que en deporte no todo es dinero, pero un buen presupuesto ayuda. Vaya si ayuda.
Carlos Villagrán

El entrenador del Viveros Herol Nava era un hombre feliz al finalizar el encuentro frente al Agustinos, “porque a pesar de que la eliminatoria se quedaba encarrilada en el partido de ida, debíamos certificar el trabajo en el encuentro de vuelta ante nuestra gente. Hemos comenzado muy bien el partido con el parcial de 6-0, pero nos hemos relajado de más. En la segunda parte ya hemos hecho mejor las cosas, manteniendo un ritmo más constante para ir quitando opciones al Agustinos. Lo mejor ha sido poder celebrar la permanencia con nuestra gente, porque el año ha sido muy duro y nos hemos llevado muchos palos pero el equipo ha sabido recuperarse y salir adelante”.
Pablo Herranz, el mejor
Con la llegada del último partido de la temporada, hubo que elegir al jugador más regular del Viveros Herol Nava. Y si bien es cierto que Matheus Buda y Óscar Marugán han brillado en la parte final de la liga, la temporada que ha realizado Pablo Herranz es digna de mención, porque el pivote navero se ha convertido en uno de los bastiones del equipo prácticamente desde el primer día, con su trabajo tanto en ataque fajándose en los seis metros, como en defensa.

