Pasadas (de largo) las diez de la noche, con los ecos del encuentro ya apagados en la grada, las sonrisas de felicidad (y de alivio) todavía se hacían patentes en los rostros de los integrantes de la familia del Viveros Herol Nava, porque después de una temporada de lo más azarosa y con no pocos momentos de duda acerca de la continuidad del equipo en la máxima categoría, el contundente triunfo por nueve goles de diferencia en la ruidosa pista del Colegio San Agustín de Alicante dejaba prácticamente decidida la permanencia del conjunto segoviano en la Liga Asobal.
“Veníamos a ganar el partido, y a intentar hacerlo por la máxima diferencia de goles posible para poder jugar la vuelta en casa más tranquilos”. Así se expresaba Javi Carrión al finalizar el choque, con una mezcla de sentimientos encontrados ya que retornaba a su casa en un momento complicado de la temporada. Pero el alicantino fue de los mejores del Balonmano Nava sobre la pista, junto con dos jugadores sobre los que se ha apoyado el equipo para salir adelante en este tramo de la temporada, como son Matheus Buda y Óscar Marugán.
Óscar Marugán y Matheus Buda volvieron a ser los baluartes del equipo que logró una renta casi decisiva
Porque, siendo cierto que las victorias y las derrotas son corales, no lo es menos que la aportación del portero brasileño bajo los palos, y la del extremo segoviano tanto desde los siete metros han terminado por resultar decisivas. En Alicante Óscar falló el primer ‘penalti’, pero tras recoger el rechace y marcar el que por entonces era el 1-1, el de Nava de la Asunción anotó los siete lanzamientos siguientes, para terminar con una decena de goles en su casillero.
Buda, que es como Patotski pero en versión brasileña, siguió mostrando su buen nivel con más acierto tras el descanso que en un primer tiempo en el que sufrió con los lanzamientos abajo. Pero negando algunos lanzamientos cercanos a los jugadores alicantinos logró asentar al equipo en los momentos menos buenos (que los tuvo) y logró impulsar al Viveros Herol a adquirir una renta que ya hubiera sido buena con los cinco goles con los que se llegó al descanso, pero que ahora es excelente tras el 25-34 final.
La mitad del trabajo ya esta hecho, y de muy buena manera, por lo que ahora sólo queda rematarlo en Nava de la Asunción en el encuentro de vuelta que a partir de las siete y media de la tarde del sábado volverán a cruzar a naveros con alicantinos. El Viveros Herol ha perdido muy pocos encuentros por más de nueve goles de diferencia, la mayoría de ellos teniendo como oponente al FC Barcelona, por lo que se antoja improbable (ojo, no imposible) que se produzca una debacle en el Guerrer@s Naver@s, donde la afición y el equipo podrán despedir de la mejor manera un curso 25/26 en el que se ha sufrido de lo lindo. Y de paso se podrá ir avanzando en la próxima campaña, ya que el club ha ido poco a poco anunciando bajas, pero también hay altas, supeditadas a la permanencia que ahora está casi en la mano.
Carlos Villagrán: “Tuvimos paciencia y claridad”
Carlos Villagrán mostró su satisfacción al finalizar el encuentro, sabedor de que sus jugadores habían hecho un buen trabajo para ganar un encuentro “que salió como esperábamos, muy duro y muy trabado. Sabíamos que Agustinos no quería correr porque apostaba por ir a un marcador más bajo, y ello nos llevó a tener muchísima paciencia y a aguantarnos las ganas de correr porque salvo algún contragolpe aislado no pudimos hacerlo. Eso normalmente nos suele pasar factura”.
Pero en esta ocasión no sucedió así, en buena medida por la experiencia que ha ido adquiriendo el equipo: “Todos los partidos que hemos jugado antes nos han servido para estar muy tranquilos y saber defender los ataques de Agustinos, que suelen ser muy largos y posicionales” afirmó el técnico, sabedor de que la fortaleza del Balonmano Nava está en poder imprimir un ritmo alto a los encuentros, y que en esta ocasión no iba a poder ser así.
“Por momentos ese ritmo lento nos podía sacar de quicio y hemos cometido algunas imprecisiones, además de que en ataque nos costaba meter el partido en el ritmo que más nos gusta. Pero la paciencia y la claridad con la que hemos afrontado este partido nos ha llevado a ver que, poco a poco, podíamos ir aumentando la diferencia”, finalizó Carlos Villagrán, que sigue sin querer confianzas de cara al partido de vuelta, “por respeto al rival y a nuestra afición”.
