Cuando una persona abre el grifo de su casa o compra una hortaliza en una tienda, probablemente no piense en el trabajo técnico que existe detrás para garantizar que ese agua o alimento cumplen todas las garantías sanitarias.
Sin embargo, buena parte de esos controles que garantizan la seguridad pasan por el Laboratorio de Prodestur, un servicio público de la Diputación de Segovia que trabaja para garantizar la calidad y la seguridad del agua que se consume en nuestros pueblos, presta un servicio de asesoramiento y apoyo al sector agrario en la mejora de sus cultivos y contribuye al cuidado del medio ambiente de la provincia.
“Ofrecemos más de 100 tipos de análisis distribuidos en cuatro áreas de trabajo fundamentales: área de agua —físico-químico de aguas de consumo, piscinas y residuales—; área de microbiología — análisis biológicos de aguas—; área agraria — análisis de suelos, fertilizantes y foliares— y el área instrumental —enfocada en la detección de plaguicidas por cromatografía de gases—”, explica Ana Escorial, responsable del Laboratorio de Prodestur.
“Nuestro origen se remonta al antiguo Consorcio Agropecuario Provincial de Segovia, creado hace más de sesenta años con el objetivo de apoyar al sector agrario y ganadero de la provincia”, comenta Javier Figueredo, Delegado Especial del laboratorio.
El Laboratorio de Prodestur se ha convertido en una pieza clave para garantizar la calidad del agua de consumo, mejorar la competitividad de las explotaciones agrícolas y reforzar la seguridad alimentaria en la provincia de Segovia
Desde entonces, el servicio ha evolucionado de forma constante para adaptarse tanto a los cambios tecnológicos como a las crecientes exigencias normativas. Lo que comenzó como una herramienta ligada al desarrollo agroganadero se ha transformado en una instalación altamente especializada, equipada con tecnología de última generación y sometida a estrictos controles de calidad.
“La principal ventaja es la cercanía. Tener un laboratorio de referencia en la provincia permite ofrecer respuestas rápidas y adaptadas a las necesidades reales de nuestro territorio. Esto permite que los ciudadanos de la provincia y municipios pequeños tengan a su alcance análisis con acreditación de nivel europeo sin depender de laboratorios privados lejanos”, asegura Escorial, al tiempo que añade que “contamos con métodos acreditados por la Entidad Nacional de Acreditación, ENAC, que es el organismo encargado de verificar la competencia técnica de los laboratorios de España. Esto significa que una entidad independiente comprueba periódicamente que nuestros procedimientos, equipos y personal cumplen los máximos estándares de calidad. En otras palabras, no sólo realizamos análisis, sino que ofrecemos resultados con garantías reconocidas oficialmente”.
ANÁLISIS DE AGUA. Se examinan una amplía tipología de matrices acuosas para cubrir todas las necesidades de la provincia: aguas de consumo humano — grifo, depósitos y redes de distribución—, agua de uso agrícola y riego; aguas de piscinas y matrices más complejas como aguas residuales o lixiviados.
“Cada uno tiene unos requisitos específicos y nuestros análisis permiten comprobar que cumplen los estándares de calidad necesarios para su uso” afirma Escorial, a la vez que explica que “cuando analizamos una muestra buscamos saber si esa agua es segura y adecuada para el uso al que está destinada. En el caso de aguas de consumo buscamos asegurar que el agua distribuida a la población cumpla con los exigentes criterios técnico-sanitarios establecidos en la normativa vigente (RD 03/2023). Se analizan, por ejemplo, diferentes parámetros microbiológicos y se comprueba si existen bacterias que puedan suponer un riesgo para la salud. En el análisis químico se determina si existen alteraciones en su composición mineral que puedan afectar a su calidad y a la salud”.
Los problemas más generalizados en las aguas de consumo de nuestra provincia han estado ligados a parámetros específicos de calidad del suelo y la actividad humana, concretamente la presencia de nitratos y arsénico.
Detrás de cada análisis hay un trabajo silencioso que afecta directamente a la salud pública, al medio ambiente y a la economía rural
También se pueden prevenir problemas como, por ejemplo, los derivados de la mala desinfección del agua potable: Si los niveles de cloro son muy bajos supondrá en un futuro próximo la existencia de microorganismos patógenos en las redes de abastecimiento, si esa agua tiene un exceso de cloro dará lugar, antes o después, a que aparezcan sustancias nocivas como cloritos, cloratos, trihalometanos o triclorometano por encima de los límites permitidos.
En el agua de piscinas, —especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta notablemente la actividad analítica— por ejemplo, si se detectan alteraciones microbiológicas puntuales, se avisa de inmediato al ayuntamiento correspondiente para que actúe antes de que suponga un riesgo para la salud de los bañistas.
Respecto al proceso desde que llega una muestra al laboratorio hasta que se emite un informe “está totalmente protocolizado bajo un estricto Sistema de Gestión de Calidad, UNE-EN ISO/IEC 17025. Es decir, cada muestra se registra e identifica desde el primer momento para garantizar su trazabilidad; posteriormente, la muestra se deriva a las diferentes áreas del Laboratorio para ser procesadas por los técnicos analistas cualificados para cada método de ensayo, utilizando procedimientos normalizados y sometidos a estrictos controles de calidad. Una vez obtenidos los resultados, son revisados por el personal técnico especializado y se elabora el informe final que recibe el cliente”, explica Figueredo.
“En el caso de las aguas de consumo, si detectamos cualquier anomalía o incumplimiento informamos al Ayuntamiento afectado y al Servicio Territorial de Sanidad para tomar las medidas oportunas. Y finalmente, los datos se vuelcan en las plataformas nacionales de información como SINAC para aguas de consumo y SILOÉ para piscinas”, añade.
SEGURIDAD ALIMENTARIA. Se realizan análisis de residuos de productos fitosanitarios, es decir, de las pequeñas cantidades de plaguicidas, herbicidas o fungicidas que pueden permanecer en cultivos y alimentos tras su aplicación. Su presencia no implica necesariamente un riesgo, ya que la normativa europea establece límites muy estrictos y los controles permiten comprobar que se mantienen dentro de los niveles considerados seguros para los consumidores.
Estos estudios se llevan a cabo en diferentes matrices, como el agua, los alimentos y el suelo. En el caso del agua, se analizan numerosos compuestos exigidos por la normativa vigente; en frutas y hortalizas se verifica el cumplimiento de los límites máximos de residuos, mientras que en los suelos se evalúa la persistencia de estas sustancias y el historial de tratamientos agrícolas.
Para ello, el laboratorio emplea técnicas avanzadas de cromatografía y espectrometría de masas, capaces de identificar simultáneamente cientos de sustancias a concentraciones muy bajas y con una gran precisión.
Desde Prodestur destacan que la demanda de este tipo de análisis ha crecido en los últimos años, en paralelo a la creciente profesionalización del sector agrario y a las mayores exigencias de sostenibilidad y competitividad de los mercados.

Del suelo a la cosecha: los análisis que ayudan a decidir qué necesita cada cultivo
Ana Escorial, responsable del Laboratorio, y Javier Figueredo, Delegado Especial del centro, destacan el papel del laboratorio en la mejora de los cultivos, la optimización de fertilizantes y el impulso de una agricultura más sostenible
El Laboratorio de Prodestur desempeña un papel clave en la modernización del sector agrario segoviano a través del análisis de suelos, material vegetal y otros parámetros que permiten a los agricultores tomar decisiones basadas en datos objetivos.
A través de los estudios de suelo, los técnicos pueden conocer en detalle las propiedades físico-químicas de cada parcela: su textura, el pH, los niveles de materia orgánica y, la disponibilidad de nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio o magnesio. Estos análisis también permiten detectar problemas como la salinidad o la presencia de elementos bloqueantes que dificultan la correcta absorción de nutrientes por parte de las plantas.
Con esta información, el laboratorio ofrece una base técnica fundamental para optimizar la gestión de las explotaciones agrarias. Según explican desde Prodestur, estos análisis permiten ajustar la fertilización a las necesidades reales de cada cultivo, evitando gastos innecesarios y mejorando el rendimiento de las explotaciones. A partir de estos datos, se elaboran recomendaciones de abonado adaptadas, tanto con fertilizantes químicos como orgánicos, con el objetivo de lograr un desarrollo óptimo del cultivo y reducir el impacto económico y ambiental.
El trabajo se completa con el análisis de material vegetal, una herramienta que permite conocer el estado nutricional real de la planta. Este tipo de estudios hace posible detectar carencias o desequilibrios antes de que se manifiesten síntomas visibles, lo que facilita la adopción de medidas correctoras de forma anticipada.
Desde Prodestur subrayan que este enfoque basado en el análisis y la interpretación de datos contribuyen directamente a una agricultura más sostenible. Cuando el agricultor dispone de información precisa sobre su suelo o su cultivo, puede optimizar el uso de fertilizantes, agua y otros insumos, reduciendo costes y minimizando el impacto ambiental. En esta línea, el laboratorio destaca también el avance tecnológico experimentado en los últimos años. Actualmente, técnicas como la cromatografía y la espectrometría de masas permiten analizar cientos de parámetros en un solo ensayo, con niveles de precisión extremadamente bajos.
“Hoy podemos detectar simultáneamente un gran número de sustancias con una fiabilidad que hace una década era impensable”, señalan desde el centro.
Este progreso tecnológico ha ido acompañado de un incremento en las exigencias normativas y de calidad. El laboratorio trabaja bajo el estándar UNE-EN ISO/IEC 17025 y avanza en la ampliación de sus acreditaciones por parte de ENAC, con el objetivo de cumplir los requisitos que marcarán el sector en los próximos años.
De cara al futuro, Prodestur afronta el reto de adaptarse a un entorno normativo en constante cambio y a desafíos globales como el cambio climático o la necesidad de una producción agrícola más eficiente. En este contexto, el laboratorio continúa ampliando sus capacidades analíticas y reforzando su papel como herramienta de apoyo al sector y a las empresas agroalimentarias de la provincia.
“Las decisiones agrícolas deben basarse en datos objetivos y no en estimaciones”, subrayan desde el equipo técnico. Un enfoque que, según destacan, permite no solo mejorar la productividad, sino también avanzar hacia un modelo agrícola más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Además, desde la dirección del laboratorio insisten en la importancia de su labor, muchas veces invisible para la ciudadanía. “Detrás de cada análisis hay una contribución directa a la calidad de vida de las personas y al desarrollo del medio rural de Segovia”, recuerdan, poniendo en valor el impacto real de un trabajo que conecta ciencia, territorio y sector productivo.

