En los albores de la temporada 2025/26, el Sevilla CF se descolgó con el fichaje de un guardameta de buen nivel, griego para más señas, con experiencia en el fútbol alemán, heleno, portugués e inglés. Su nombre, Odisseas. Su apellido, Vlachodimos.
El hombre no lo sabía, pero irse a jugar a Sevilla luciendo ese apellido es apostar a la guasa sabiendo que no vas a perder. Y que conste que el guardameta ha sido de lo menos malo de un equipo que un año más ha sufrido de lo lindo por salvar la categoría, pero es que en este mundillo futbolístico en el que a la mayoría se le conoce por el apellido, la tentación de soltar un ‘la jodimos’ (con perdón) a la hora de nombrar al portero es enorme. Y si el cancerbero se equivoca, pues imagínese el lector.
Posiblemente quien haya llegado a esta línea se pensará en lo que tiene que ver el portero del Sevilla CF con el Viveros Herol Balonmano Nava. Pero si es un habitual seguidor de los avatares por los que ha pasado el club de balonmano esta temporada, no le será difícil encontrar esta relación.
Porque el equipo navero se ha pasado todo el curso mentando el apellido del portero griego. Que si ‘Vlachodimos’ en el partido ante el Sanicentro Guadalajara cuando perdimos un partido que un minuto antes estaba ganando, errando un siete metros a cinco segundos del final con empate en el electrónico; que si “la volvimos a choder’ en Huesca perdiendo otra vez en los últimos segundos, como también pasó en Cuenca; que si mentamos de nuevo al portero hispalense cayendo en Logroño cuando se ganaba de ocho en la segunda parte…
El ‘Vlachodimos’ final llegó en Valladolid, donde un golpe franco con el tiempo cumplido y la barrera más abierta del mundo no pudo convertirse, condenando al BM Nava a jugarse la ‘Odisseas’ de la eliminatoria por la permanencia ante el Agustinos de Alicante.
A ver si el año no acaba con un ‘Vlachodimos’ final. Porque el descenso es una posibilidad más que cierta.
