El grupo de canto coral polifónico de la Asociación ‘Taller Cultural’ de Fuentepelayo se desplazó durante tres días por distintos puntos de la geografía cántabra. Los miembros del colectivo estuvieron acompañados en este viaje por sus consortes y familiares.
Antes de adentrarse en las localidades marineras del norte de España, el grupo hizo una parada con carga artística y cultural en Aguilar de Campoo para conocer monumentos tan emblemáticos como el monasterio y claustro de Santa María la Real y adentrarse en la ermita de Santa Cecilia (declarada monumento histórico-artístico en 1963).
El centro de operaciones de estas tres intensas jornadas se situó en un céntrico hotel de Santander. En la capital de Cantabria hubo tiempo para visitar sus playas, sus paseos marítimos, los miradores sobre los acantilados y para saborear en toda su extensión su gastronomía. En jornada dominical, la expedición se trasladó hasta Castro Urdiales aprovechando la veraniega climatología. De este municipio marinero, hay que reseñar que es uno de los más poblados de la costa cantábrica. Castro Urdiales rebosa historia desde cualquier prisma que se le divise. Entre sus monumentos destaca la iglesia gótica de Santa María de la Asunción (S. XII), el castillo y faro de Santa Ana, así como la multitud de palacetes distribuidos a lo largo de todo su casco histórico y monumental. Despertó un enorme interés entre los expedicionarios la existencia de su conocido Festival del Coso Blanco (declarado de Interés Turístico Nacional). Es una fiesta de música y color con una gran similitud con la tradición en la construcción y desfile de Carrozas en Fuentepelayo.
Dada su proximidad con Castro Urdiales, los miembros del Grupo de Canto Coral Polifónico del ‘Taller Cultural’ de Fuentepelayo también visitaron la localidad de Laredo para disfrutar de las aguas de sus playas: La Salvé y la de Regatón (con más de cuatro kilómetros de longitud). Por último, visitaron el Paseo Marítimo de Santoña para contemplar su bahía al pie del monte Buciero y sus marismas. En esta ciudad no podía faltar la compra de sus típicas anchoas.
Si el viaje se inició con arte gótico en Aguilar de Campoo; en el camino de vuelta la atención se dirigió hacia la iglesia de San Martín en Frómista (una joya del románico) en la Tierra de Campos palentina.
La coral ‘Taller Cultural’ de Fuentepelayo está dirigida por Jesús Torrego y es una de las formaciones artísticas con mayor antigüedad de la provincia. Su estabilidad se basa en las ayudas económicas que recibe procedentes de la Fundación Caja Cega / Cajaviva, del Ayuntamiento de la localidad, de la propia asociación a la que pertenece, y sobre todo, gracias a los conciertos que ofrecen sus componentes. Un viaje para el recuerdo y para consolidar el espíritu grupal.
