El Balonmano Nava afronta un final de temporada cargado de tensión tras quedarse a las puertas de la permanencia directa en la Liga Asobal. El conjunto segoviano cayó derrotado por la mínima (36-35) en su visita al Recoletas Atlético Valladolid en el pabellón Huerta del Rey, en un encuentro decidido en la última acción y que le obliga a disputar la eliminatoria de promoción por la salvación. El partido fue muy igualado y se resolvió en los instantes finales, con un desenlace cruel para los intereses naveros. El equipo dependía de sí mismo para certificar la continuidad en la máxima categoría, pero no logró cerrar el objetivo en un choque en el que fue a remolque durante gran parte del tiempo, condicionado por el gran rendimiento del portero local Nicolás Giráldez, que sostuvo al conjunto dirigido por David Pisonero en los momentos clave.
Pese a ello, el Balonmano Nava llegó con opciones hasta el último segundo. En la acción final del encuentro, con el empate en juego, Joao Bandeira dispuso de un lanzamiento que podía haber significado la permanencia matemática, pero apareció la parada decisiva de Juan Manuel Bar, que evitó el empate y condenó a los segovianos a la decimocuarta posición. Con este resultado, el conjunto navero finaliza la fase regular con 19 puntos en su casillero, igualado con el Ángel Ximénez Puente Genil, aunque el average particular favorece al equipo andaluz, que consigue la permanencia directa pese a caer en la última jornada a domicilio ante Cangas. Así, el Balonmano Nava se ve obligado a disputar el play-out ante el Agustinos Alicante, en una eliminatoria decisiva por mantener la categoría.
Antes de ese duelo por la salvación, el conjunto segoviano vivirá un reto de gran relevancia con su participación en la fase final de la Copa del Rey, donde se medirá en cuartos de final al REBI Cuenca en Alicante. Será una cita histórica para el club, que afronta además una oportunidad de competir en un escenario de máxima exigencia antes de centrar toda su atención en la permanencia.
El técnico Carlos Villagrán reconoció tras el encuentro en Valladolid la decepción por el resultado, aunque subrayó la capacidad de lucha del equipo en un partido tan exigente. Señaló que el inicio con varios errores condicionó el desarrollo del choque, pero destacó la reacción posterior del grupo, que logró mantenerse con vida hasta el final y tuvo opciones de puntuar y sellar el objetivo en la última acción. A pesar del desenlace, insistió en que el equipo debe aprender de la presión vivida y afrontar la eliminatoria con confianza en sus posibilidades.
En definitiva, el Balonmano Nava se jugará toda la temporada en una eliminatoria de promoción por la permanencia frente al Agustinos Alicante, en un duelo decisivo en el que tratará de imponerse para asegurar su continuidad una temporada más en la máxima categoría del balonmano español. Será un enfrentamiento a vida o muerte, sin margen de error, en el que el conjunto segoviano peleará por mantenerse entre la élite.
