El proyecto artístico Ruralgraff cumple diez años llevando el arte mural a los entornos rurales de la provincia de Segovia. Detrás de esta iniciativa está Daniel Aguado, artista segoviano especializado en artes plásticas y revestimientos murales, que encontró en el grafiti y la pintura mural una forma de expresión ligada a sus raíces y a la vida en los pueblos.
Así, Ruralgraff nace de la unión entre el arte mural y la técnica del grafiti con el objetivo de poner en valor el patrimonio, el folclore y la memoria rural. “Intentar plasmar lo que me rodea me nutre y me inspira”, explica el artista, que defiende la necesidad de mantener vivos estos territorios también desde el ámbito cultural. “En este mundo de usar y tirar y de un tren de vida fugaz que estamos creando, pienso que es necesario parar a observar, conectar y reflexionar. Así es como yo interactúo con muros pintados en lugares a los que viajo. Y ésta, es una de las aportaciones que busco al crear un mural”, incide.
En los últimos años sus obras han viajado de punta a punta de la provincia, desde el mural participativo de Aldehorno hasta trabajos recientes en Armuña. Aguado destaca además la buena acogida de los vecinos. “Suelen prestar curiosidad por lo que se va a plasmar, a veces aportan ideas o fotografías que guardan con especial cariño y en muchos casos me convidan con algunas viandas, compartidas entre historias, que normalmente, son narradas por las más mayores del lugar. Es una de las cosas que más valoro y que más me gusta de mi trabajo, vivir el pueblo en el que pinto, interactuar con sus gentes, compartir… Eso es lo más grande”, señala.
Entre las intervenciones más especiales para el autor se encuentra el resinero pintado en la plaza Mayor de Sanchonuño, pueblo en el que creció y donde representó a uno de sus antepasados. También destaca los murales de la plaza de la Huerta Herrera de Cuéllar, dedicados a escenas tradicionales como la labranza, las ferias de ganado o antiguos oficios.
“Viviendo en el mayor territorio autonómico a nivel estatal, pero también de los más vacíos y con una de las densidades de población más bajas de toda Europa, creo necesaria una apuesta por la lucha de nuestras raíces, habitando en los pueblos, creando resiliencia y manteniendo vivos estos parajes. Por el lado artístico, siento que es nuestra responsabilidad, de los y las que aquí habitamos y nos dedicamos de una u otra manera a temas relacionados con las artes plásticas, a cubrir esta carencia artística que sufrimos en los entornos rurales, en mi caso apostando en parte por mantener nuestra riqueza patrimonial y de memoria”, ultima.

