España cerró el año 2025 con el segundo mayor déficit comercial de la todos los países de la Unión Europea: 60.320 millones de euros, sólo detrás de Francia. España mantiene artificialmente un alto nivel de consumo en relación con los países integrantes de la Unión, lo que puede generar un problema a largo plazo si no se aumenta la productividad de la economía española y el sector exportador.
Las exportaciones apenas avanzaron positivamente en 2025 en España, mientras las importaciones crecieron ese año un 5%, maquinaria, tecnología y equipamientos. Un déficit comercial de España que representa el 1,3% del PIB español. España compra más bienes en el exterior de los que produce, y compensa el saldo negativo de la balanza por cuenta corriente gracias al turismo (un sector servicios que aportó a la economía española 120.000 millones de euros en 2025). El déficit comercial de bienes concretamente se ha elevado hasta el 3,6% en 2025, lo que resulta preocupante.
No existe un sector industrial robusto, y la digitalización de la economía y las nuevas energías han obligado a España a importar bienes y tecnología que no produce (placas solares en China, vehículos, etc.). La falta de tejido industrial impide la promoción se sectores estratégicos y que sean los garantes del futuro de la economía española.
España es dependiente en importaciones de petróleo y gas, una factura que distorsiona el déficit comercial. La importación de energía supone la cifra de 35.000 millones del total del déficit comercial (60.000 millones de euros de déficit en 2025), lo que expone a la economía española a la volatilidad de los mercados energéticos internacionales, como lo sufre actualmente por la crisis con Irán, lo que pone en liza el riesgo de aumentar el déficit comercial en 2026.
En definitiva, nos arriesgamos todo a la baza del turismo, para compensar nuestro déficit comercial permanente.
Al mismo tiempo que el aumento del gasto público en pensiones apenas se compensa con el aumento de la recaudación tributaria anual. El coste de 200.000 millones de euros anuales en pensiones se incrementa anualmente. El sobrecoste de las pensiones ha pasado de 8.853 millones de euros en 2023 a 13.000 millones de euros en 2025. La decisión política en el año 2021 de actualizar las pensiones en función de la inflación pasa factura inevitablemente. Mientras que el aumento de los ingresos por cotizaciones a la Seguridad Social se emplea directamente al pago de las pensiones.
Habría que preguntarse por tanto si este camino que España está siguiendo nos lleva a alguna parte que no sea otra crisis, generadora de futuros ajustes por la reducción del gasto público y el aumento consiguiente del desempleo como ocurrió en la época de Zapatero.
