Son tan necesarias y necesarios como cualquier otro profesional uniformado de los centros sanitarios o en la multitud de destinos en los que efectúan su labor, como el Ejército, Emergencias, residencias, etc., pero quizá no tengan la visibilidad que tienen otros colectivos como el médico, en pie de guerra en los últimos tiempos a la caza de un nuevo estatuto que sí les tenga en cuenta. Son las enfermeras/os, que este martes celebraron su día internacional con aromas a reivindicación y solicitudes que se han vuelto recurrentes con los años, precisamente una de ellas la de mayor visibilidad. Con ese propósito hicieron una corta parada en su estresante trabajo un grupo de unas 50 a las puertas del Hospital General de Segovia, donde se leyó un manifiesto que pone en valor su día a día en paralelo a ese carácter reivindicativo.
Minutos antes, la presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Segovia, María José Uñón, explicaba que son muchas más, pero muy atareadas “las 24 horas del día, 7 días a la semana y 365 al año” y no podían salir a la calle en mayor número. “Este es nuestro día, en el que nos hacemos visibles para que la gente nos conozca, porque estamos en muchos sitios y que sepan que estamos cuidando constantemente. Es muy importante que se nos dé el lugar que nos corresponde para seguir cuidando con calidad y seguridad”, expresaba la dirigente colegial segoviana, para quien al colectivo que representa “nos cuesta mucho más que a otras profesiones tener esa visibilidad. Por eso estamos aquí”.

Y ese lugar que les corresponde va unido a las reivindicaciones que, como apunta Uñón, “son cosas por las que siempre estamos peleando”, enumerando algunas de ellas como la consideración profesional en el Grupo A1 (actualmente están en el A2), “queremos estar en el A1, como puedan estar otras carreras como abogados, biólogos, etc. Esto supone un techo de cristal en nuestra profesión que nos impide acceder a determinados puestos. Ya es hora de que se haga”, defiende.
Se refirió además a la Ley del Medicamento, que solicitan su cambio para que las enfermeras estén avaladas jurídicamente y puedan prescribir de forma autónoma, algo que repercutiría positivamente en los tiempos de espera y la atención ágil a los pacientes. Otra demanda son protocolos más eficaces para evitar las agresiones, o una mayor presencia en los órganos de decisión sanitarios y una especial atención a la salud mental. “Una de cada tres personas en España padece una enfermedad mental. Creo que se debería tener muy en cuenta. En el Colegio de Enfermería de Segovia hicimos recientemente un congreso sobre salud mental. Es algo muy importante, es un tercio de la población y todos deberíamos pensar qué está pasando”, señaló hilando con la alerta que supone que muchas enfermeras/os abandonen la profesión por el desgaste que supone. Una profesión que está en consonancia siempre con la vocación: “Yo creo que sí, en mi caso seguro. Siempre he dicho que soy una enamorada de mi profesión y para estar cuidando te tiene que gustar mucho lo que haces”.
Habló también María José Uñón de las ratios. En España, según comentó, la media es de 6,3 enfermeras por cada 1.000 habitantes. En Castilla y León la cifra está por encima, en el 7,4, lo cual es muy positivo, aunque lo ideal, como expresó, es igualarse con la media europea, en torno al 8,5 cifra el Ministerio de Sanidad o incluso el 8,8, como estiman Eurostat y la OCDE, porque “aumentando el número de enfermeras aumenta la calidad de los cuidados”. En Segovia no se alcanza ese 7,4 del resto de la comunidad pero se está por encima del dígito nacional. Son 945 los colegiados en la provincia segoviana, si bien Uñón avisa de que los datos no son del todo fiables a la hora de elaborar las ratios ya que algunas están en Madrid.
Un 12 de mayo en el que se conmemora el nacimiento de Florence Nightingale, fundadora de la enfermería moderna, finalmente instaurado como Día Internacional de la Enfermera, en esta ocasión bajo el lema ‘Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas’, elegido por el consejo internacional. Además, como muestra de reconocimiento y apoyo, las fachadas del Ayuntamiento y del Teatro Juan Bravo se iluminaron de azul.
El manifiesto leído por un grupo de enfermeras y un enfermero a las puertas del complejo hospitalario unió la puesta en valor del trabajo que desempeñan con las mencionadas reivindicaciones. Así, se pudieron escuchar frases potentes como “la necesidad urgente de impulsar cambios estructurales que permitan desarrollar todo el potencial de una profesión esencial para la salud de las personas y el futuro del sistema sanitario”, o “cada día las enfermeras salvan vidas o las mejoran”, o “tu enfermera siempre está ahí, lejos del foco pero con un papel imprescindible”, “sin enfermeras no hay sanidad ni una atención humana y de calidad”…
Fue el enfermero, en su turno de lectura, el que aludió algunos datos nacionales preocupantes del sector. Por ejemplo, que faltan unas 100.000 enfermeras respecto a la UE, más de 50.000 se jubilarán en una década, el 39% planea abandonar por la inestabilidad y la sobrecarga, el 67% sufre ansiedad y el 33 depresión. En 2024 sufrieron 2.525 agresiones y solo 90 ocupan un cargo de gestión sanitaria. Suficiente para salir a la calle.
