El Instituto de Biotecnología de León, Inbiotec-Área de Biotecnología de Cesefor, cuenta en estos momentos con una plantilla compuesta por 17 técnicos que participan en siete proyectos europeos y seis nacionales de investigación, lo que, además, genera financiación para que el centro se autofinancie junto con las aportaciones de la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Economía y Hacienda y de la de Medio Ambiente y Vivienda y Ordenación del Territorio.
Así lo puso de relieve el consejero en funciones de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, durante su visita de este martes a Inbiotec, donde recordó que el centro entró en una profunda crisis en 2020, y que en 2022 la Junta puso en marcha una operación a través de la Fundación Cesefor que permitió adquirir el centro y rescatarlo.
El director de la Fundación Cesefor, Pablo Sabín, detalló que el enfoque de Inbiotec está destinado a proveer de servicios y soluciones al sector. Así, uno de sus ejes estratégicos es el castaño, centrándose en “el estudio biológico, el análisis genotipado, la creación de un banco de cepas y de otro de análisis genético para identificar variedades para los castañicultores y la lucha contra enfermedades que afectan a la castaña”.
No obstante, Pablo Sabín puntualizó que, al ser Cesefor una fundación privada, además de contar con aportaciones de la Junta de Castilla y León “también tiene como misión captar fondos para ampliar su impacto y llegar a los usuarios finales”. Para ello participa en proyectos como ‘Chestnut Trap’, un proyecto competitivo financiado por los proyectos Life, que tendrá zonas demostrativas con plantaciones de castaño para la gestión y puesta en valor de “un producto tan importante”.
Otra de las líneas estratégicas de Inbiotec está relacionada con la ganadería extensiva y con la trashumancia, el aprovechamiento de los pastizales de montaña y con la micología, en las que se trabajará durante tres años mediante un proyecto ‘Multicast’ financiado por la Fundación Biodiversidad con fondos europeos Feder al 60 por ciento.
La tercera y última línea de trabajo de Inbiotec destacada por Sabín es la biodiversidad, para lo que “no se busca acompañar al productor o a la empresa”, sino que “se trabaja en incorporar esos elementos de biodiversidad tanto desde proyectos específicos para hábitats o especies como el análisis genéticos de especies protegidas.
