No eran solo animales, eran años de trabajo. Carlos Isidro Vega, un ganadero de 38 años, denuncia la pérdida de una yegua y su cría tras sufrir este fin de semana un ataque de lobo en la finca privada Fuente Fulaque en Siguero, una localidad segoviana del municipio de Santo Tomé del Puerto.
Más allá de la pérdida emocional, el afectado critica el sistema de indemnizaciones. Según afirma, las ayudas por ataques de lobo no compensan las pérdidas reales y además llegan tarde, lo que agrava la situación económica de las explotaciones.
Según indica, técnicos de Medio Ambiente se desplazaron hasta la finca y confirmaron que se trataba de un ataque de lobo. El ganadero comenta que no se trata de un caso aislado, ya que en los últimos días se habría registrado otro ataque en el término municipal de Santo Tomé del Puerto. Además, recuerda que él mismo sufrió un incidente similar en mayo del año pasado, aunque entonces no presentó denuncia.
Vega considera insuficientes las indemnizaciones previstas. “Te dan en torno a mil euros, pero no cubre ni el valor del animal ni el trabajo de años”, señala. En este caso, asegura que la yegua había supuesto una inversión de casi cinco mil euros y tres años de cuidados, además de la pérdida de la cría.
El ganadero también subraya la proximidad del ataque, ya que la finca se encuentra “a escasos 400 metros del casco urbano”, y advierte de que podría repetirse. De hecho, afirma que se está planteando trasladar a otras instalaciones a tres yeguas que están a punto de parir para evitar nuevos episodios.
En su testimonio, expresa además el impacto emocional de lo ocurrido y reclama medidas más eficaces para compatibilizar la protección de la fauna salvaje con la actividad ganadera. “No somos ganaderos por hobby, somos ganaderos para alimentar casi parte del país” afirma al tiempo que pide que se visibilice la situación del sector.
Por el momento, ha dado parte del ataque a la administración y no descarta trasladar el problema a organizaciones agrarias para darle mayor difusión.
