El próximo sábado acaba algo que empezó hace mas de 40 años, algo que empezó como una gran ilusión y que a día de hoy sigue intacta.
Desde pequeño todos tenemos un sueño, una meta, una ilusión, la mía como todo niño que le gusta el futbol era ser jugador de futbol y llegar a ser algún día profesional.
Echando la vista atrás y cerca de cumplir 48 años, creo que eso que empezó como un sueño se ha cumplido con creces y por eso me siento más que agradecido y un privilegiado.
En la vida de cualquier deportista lo mas importante es rodearte de gente que te guíe, te enseñe y te aconseje, pero sobre todo que te haga vivir algo con pasión y compromiso.
De eso presumo yo. De toda esa gente que ha formado parte de mi vida y que sin ellos nunca podría haber conseguido, empezando por los entrenadores que han formado parte de mi vida, que han sido muchos y diferentes, pero a cada cual más importante en los diferentes momentos de mi vida.
Aquellos que desde niño en La Granja me metieron en vena esa pasión por algo, esos valores que se presume en la vida y que intentas enseñar a tus hijos.
Los Villalba, Velasco, Rozas, Del Val, Armengol, Castán, Chuchi… que desinteresadamente perdían su tiempo para que unos niños fueran felices jugando y descubriendo unos valores tan importantes como necesarios. Nunca podré agradecerles tanto lo que hicieron por mí.
Los Arribas, Segovia, Maroto, Torices, Rícar, Venancio, y todos esos que, ya de más mayor, hicieron que nunca me rindiera y me hicieron ver que todo en la vida se puede conseguir con trabajo y disciplina.
Si tan importante son los entrenadores y cuerpo técnico, no puedo olvidarme de todos esos compañeros que han pasado por mi vida y de los que aprendí muchas cosas, las buenas y las no tan buenas, pero sin ellos este sueño sería imposible. Ojalá pudiera despedirme de todos y cada uno de ellos y decirles lo importante que han sido en mi vida.
He tenido la suerte de haber jugado en los tres equipos más grandes de Segovia, Caja Segovia, Segoviana y C.D La Granja, y eso quedará muy dentro de mí para siempre, porque demuestra que nada es imposible
Entre ellos no puedo dejar de dar las gracias a mi hermano, mi amigo, mi confidente Mario Zúñiga. Más de 20 años juntos dan para mucho, y mucha parte de esto es gracias a él, y a otro apasionado de esto que lo vivía como nadie y junto al que me tocó muchas veces enfrentarnos a quien fuera por defender lo nuestro, Iván Yubero.
He tenido la suerte de haber jugado en los tres equipos más grandes de Segovia, Caja Segovia, Gimnástica Segoviana y C.D La Granja y eso quedará muy dentro de mí para siempre, porque demuestra que nada es imposible.
No todo ha sido bonito y fácil, y ha habido momentos muy duros, entre ellos la desaparición del C.D La Granja que nunca se debió permitir y que entre unos cuantos intentamos que no se produjera, pero no se nos permitió. Ahora hay futuro gracias a unos cuantos que se merecen todo y que se desviven por que los niños y niñas de La Granja puedan disfrutar del mejor deporte del mundo se haga en su pueblo, en un club por y para tod@s, el Real Sitio CF.
Quiero pedir perdón si he podido ofender o molestar en este largo trayecto a algún jugador, arbitro o persona, pero a veces mi pasión y orgullo me ha hecho no ser correcto en alguna ocasión.
Agradecer a la prensa por siempre tratarme con respeto y darme visibilidad, mil gracias.
Por último, y para mí lo más importante, quiero recordar a mi familia, pero en especial a mis padres que siempre me guiaron por el camino de que si uno quiere algo hay que esforzarse y no rendirse. Desde allí arriba, seguro que mi padre estará orgulloso de mí. Mis hermanos, mi mujer y mis hijos desgraciadamente dieron con un loco de esto. Han sido muchas horas fuera de casa sin verlos. Sin ellos no hubiera sido así de fácil.
No puedo olvidarme de Caramelo, Luis y mi tío Mariano, gente que, aunque ya no esté presente nunca olvidaré por todo lo que hicieron por mí y por el futbol en La Granja.
Gracias a la vida por haberme enseñado lo bonito que es esforzarse y no rendirme nunca por algo que ha sido lo más importante en mi vida.
Nos seguiremos viendo por los campos. Un abrazo de gol y gracias.
