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Sánchez se apunta a la “barra libre” para gastos europeos en Defensa

por Miguel López
3 de mayo de 2026
rearme
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La locomotora alemana incorpora a toda máquina al resto de países europeos al histórico giro militar que experimenta el viejo continente. La estación de destino es el fortalecimiento a toda costa de sus fuerzas armadas para convertir al ejército alemán (Bundeswehr) en el más poderoso de Europa. La contención germana del gasto bélico ha durado 80 años, pero ha llegado a su fin. Berlín empuja ahora a los socios europeos hacia su escalada de gasto armamentístico. A rebufo de Alemania, el Gobierno español ha solicitado a la Comisión Europea la activación de la cláusula de escape para gastar en Defensa, un remedo de “barra libre” para favorecer un rearme sin precedentes.

La catarata de informaciones sobre la orientación de las economías del euro hacia un escenario prebélico muestra sin ambages el nuevo sendero. La más trascendente es la presentación de la primera estrategia militar en la historia de las Fuerzas Armadas alemanas tras la II Guerra Mundial (1939-1945). El ministro germano de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, expuso el pasado miércoles la intención de Berlín: abandonar las estructuras vigentes durante décadas para facilitar una reacción flexible ante las amenazas. El objetivo declarado es convertir nuevamente al Ejército Federal alemán (Bundeswehr) en el más poderoso de Europa, alcanzando los 460.000 soldados entre tropas regulares y reservistas. Las directrices que guiarán a las Fuerzas Armadas en el futuro (“tiempos muy impredecibles”) aspiran a garantizar claridad estratégica ante la situación actual de peligro, señaló el ministro teutón en rueda de prensa.

Su jefe, el canciller alemán Friedrich Merz, había criticado precisamente pocos días antes la falta de estrategia estadounidense en la guerra de Irán. El hombre fuerte de Alemania, de adscripción democristiana, dijo que Washington estaba siendo “humillado” por los dirigentes iraníes y reiteró que Trump no consultó una decisión bélica que afecta a la UE. El líder alemán recordó que llueve sobre mojado: “Lo hemos visto de forma muy dolorosa en Afganistán durante veinte años y lo hemos visto en Irak”. La falta de rumbo, según Berlín, ha permitido a Irán ganar margen de maniobra en términos militares y diplomáticos. La trastienda de estas declaraciones son las tensas relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos, aparte del impacto económico que ya siente el gigante germano por los precios energéticos y las incertidumbres de la industria. Los reiterados amagos del “ahí os quedáis” de Trump han estimulado la reacción en cadena que ahora se plasma en las cuentas europeas.

El ministro alemán de Defensa Boris Pistorius ha tomado el relevo a la hora de divulgar la nueva doctrina europea, afirmando que “es necesario alejarnos de un pensamiento basado en estructuras rígidas y en efectivos fijos o en compartimentos estancos. Pensamos en capacidades y efectos, en tecnologías innovadoras y doctrinas modernas en constante evolución”. Para Pistorius, “rara vez ha sido tan necesaria una estrategia militar como en esta etapa histórica” y valora que “la situación de amenaza se ha agravado”. “El orden jurídico internacional se ve cuestionado como no lo había estado en mucho tiempo, o probablemente nunca desde la Segunda Guerra Mundial”, remarcó.

Pistorius ha indicado que la nueva estrategia militar especifica qué capacidades militares necesita la Bundeswehr para cumplir los objetivos de la OTAN y también los nacionales, lo que requiere, además de material, el personal adecuado. El plan de refuerzo de efectivos germanos se articula en tres fases: la primera (hasta 2029) busca un rápido aumento de personal para alcanzar la máxima capacidad de resistencia y Defensa; la segunda etapa (hasta 2035), es de crecimiento estructurado, en línea con los objetivos de la OTAN y nacionales, con la meta de poder reaccionar ante las innovaciones que suponen los nuevos sistemas de armas, que determinan las necesidades de personal: 460.000 soldados listos para el combate, entre 260.000 efectivos en servicio activo (partiendo de los 185.000 actuales) y otros 200.000 reservistas (desde los 70.000 actuales: casi el triple). La tercera fase de la estrategia (hasta 2039) aspira a disponer de unas fuerzas armadas tecnológicamente superiores. En definitiva, concluye Pistorius, “nuestra ambición es, y debe ser, ser el ejército convencional más fuerte de Europa”.

Para que Alemania disponga del ejército más poderoso de Europa después de ochenta años hace falta dinero. Mucho dinero y desde ya. El Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas “debe seguir gastando mucho dinero”, ha resaltado Merz. Por eso está sobre la mesa la previsión germana de aumentar su gasto en Defensa en un 27,9% el año próximo; se pasará de 82.700 millones de euros este año hasta 105.800 millones en 2027, según el proyecto presupuestario presentado esta semana por el Gobierno de Merz.

Las cuentas del vicecanciller y ministro de Finanzas del Ejecutivo, el socialdemócrata Lars Klingbeil, incluyen además una partida de 27.500 millones de euros provenientes del fondo especial para las Fuerzas Armadas: un 7,8% más que este ejercicio. Defensa dispondrá previsiblemente de 133.300 millones de euros para 2027, una vez aprobado el proyecto presupuestario antes del verano por parte del Parlamento germano.

El apoyo a Ucrania, tanto militar como civil, estará garantizado también en el presupuesto con partidas de 11.000 millones de euros, explicó Klingbeil. “Mi objetivo es que podamos defendernos de la agresión rusa, que Europa y Alemania tengan capacidad de disuasión y de Defensa, y eso es precisamente lo que garantizamos con estos techos de gasto y con la planificación financiera” hasta 2030, señaló.

El plan prevé gastos en Defensa de 149.900 millones de euros para 2028 y de 158.900 millones en 2029, fecha en que Alemania debería alcanzar el objetivo del 3,5% del PIB en inversiones en capacidades militares comprometidas con la OTAN. En 2030, se llegará previsiblemente a un volumen de 179.900 millones de euros a disposición de la cartera de Defensa.

La otra cara de la moneda para sufragar las fuertes inversiones militares se ha mostrado este mismo jueves. El Gobierno de coalición ha aprobado el mayor recorte de gasto social desde la recesión de 2010, en tiempos de Ángela Merkel al timón. La mayoría de los ajustes previstos para 2027 reducen recursos para sanidad y ayudas sociales, mientras se incorporan mecanismos para fortalecer las aseguradoras públicas de salud. Son recortes para que las cuentas cuadren en el descuadre. Las barbas del vecino y tal. La disminución de servicios pretende un ahorro de 40.000 millones al cierre de 2030. También se ha calculado un nivel de deuda récord para el país, al tiempo que se implantarán normas para estimular los ingresos mediante una reforma fiscal, un impuesto al azúcar e impuestos.

Tras conocerse este viraje, el periodista Rafael Poch, experto en relaciones internacionales y corresponsal de La Vanguardia durante décadas en Moscú, Pekín y Berlín, ha publicado el artículo “Alemania Vuelve a las Andadas” (Contexto), donde expone que Rusia “ha vuelto a ser oficialmente declarada enemiga en la doctrina militar alemana. Hay una creciente presencia militar germana en las repúblicas bálticas, especialmente en Lituania, donde periódicamente se realizan maniobras contra Rusia. Los tanques Leopard marchan en Ucrania sobre las roderas de sus antepasados Tiger y Panther”.

A rebufo de Alemania, y ante el estruendo de los tambores de guerra, España ha solicitado a la Comisión Europea la activación de la cláusula de escape para el gasto en Defensa. Esa fórmula permite mayor flexibilidad para cumplir las reglas fiscales ya que no se computa parte de ese gasto, según anunció esta semana el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. El número dos del Gobierno Sánchez confirmó la adhesión de España a esta posibilidad (antes descartada), al igual que “otros 17 Estados miembros”. Tal flexibilidad presupuestaria abre la puerta al aumento del gasto en seguridad y defensa por la incertidumbre geopolítica actual y dedicar durante cuatro años un gasto adicional en este ámbito equivalente al 1,5% del PIB. De esa forma no se abrirá un expediente por déficit a los países que se acojan a esa fórmula, siempre y cuando el exceso se deba exclusivamente al gasto en seguridad y Defensa. Las cifras presentadas el pasado martes fijan el aumento del gasto computable de España en un 4,5 %, por encima del 3,7 % comprometido, tras agotar “todos los mecanismos de flexibilidad existentes”, apuntó Cuerpo, incluyendo la cláusula de escape. En el gasto computable, recordó el ministro, hay partidas que se eliminan de manera automática, como el gasto en intereses y otras que pueden excluirse si así se solicita, como es el caso del gasto en Defensa. En otras palabras, barra libre para gastos en Defensa frente a las restricciones anteriores.

Al día siguiente, la ministra de Defensa, Margarita Robles, explicó que España ha solicitado a la Comisión Europea la activación de la cláusula de escape para demostrar que “cumplirá firmemente”. “El que ayer (28 de abril) fuera solicitada esa cláusula de escape es para decir que vamos a cumplir, que vamos a cumplir firmemente, que somos aliados fiables, serios y responsables; y que en ese sentido nosotros creemos que invertir en Defensa es invertir en paz, en seguridad, en libertad”, dijo Robles en Lisboa.

“Ante los que hablan de la falta de compromiso de España con la Alianza Atlántica, España está comprometida, España no acepta lecciones de nadie, España es un aliado fiable, responsable, de la Alianza Atlántica, y lo va a seguir siendo cumpliendo nuestros compromisos y en esa línea vamos a seguir invirtiendo en defensa, llegando al 2%, que es a lo que nos hemos comprometido”, continuó la ministra. Robles recordó que España “no se ha planteado nunca llegar al 5 %”, porque no considera “que sea necesario”, ya que para el Gobierno “es un error hablar de porcentajes porque lo importante son las capacidades”. Y agregó: “Ni la Administración Trump ni ninguna Administración puede darle lecciones a España en su compromiso con la Alianza Atlántica; estamos en todas partes donde se nos reclama, en todas partes en las que hay que estar. Lo que no vamos a estar nunca es en una guerra ilegal, en una guerra contraria al derecho internacionales. No rotundo a las guerras ilegales y a la violación del derecho internacional”. En su discurso, la ministra subrayó que España y Portugal son “aliados fiables, serios, responsables y comprometidos”, y que, junto a la Unión Europea (UE), van a seguir “en su defensa a ultranza de la democracia”.

El gasto militar de España sube un 50% en solo un año

España aparece como alumno muy aventajado en la carrera por el fortalecimiento militar mundial, según el informe publicado esta semana por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Los datos de este prestigioso centro de estudios, fundado hace setenta años, revelan que nuestro país aumentó en un 50 % su gasto militar en 2025. La cifra destinada a Defensa ha alcanzado los 34.265 millones de euros. El SIPRI añade en su estudio que el Gobierno Sánchez ha superado, por primera vez desde 1994, el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) destinado a instrumentos de defensa y ataque, alcanzando el 2,1%.

El gasto militar español aumentó en la última década un 122%, señala el instituto con sede en Estocolmo. Sánchez encabeza los gobiernos desde junio de 2018 y ahora España ocupa el puesto número 15 en la lista a nivel global, dos puestos por encima del ranking de 2024, concentrando un 1,4 % del gasto militar mundial.

El informe analiza la subida del gasto militar español y la enmarca en el alza experimentada por todos los países europeos miembros de la OTAN. Las presiones de Estados Unidos y la guerra en Ucrania son dos factores claves, según el SIPRI, para impulsar la inversión en el continente hasta los 736.000 millones de euros, un 14 % más.

La cifra representa el mayor crecimiento anual del gasto militar en Europa Central y Occidental desde el fin de la Guerra Fría. El informe refleja una subida del gasto militar mundial de un 2,9% en términos reales el año pasado, debido a la mayor inversión en Europa y en Asia-Oceanía, a pesar de la caída en Estados Unidos. La cifra total ascendió a 2,45 billones de euros, el nivel más alto desde 2009 y el equivalente al 2,5% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

La suma de gastos en armas de la UE e Inglaterra (476.000 millones de euros) casi triplica, según el informe de 2025, a Rusia (162.000 millones). El ranking de inversiones de carácter bélico lo encabeza Estados Unidos, seguido de China, Rusia y Alemania. El analista Rafael Poch precisa que “sumando el gasto militar alemán con el ucraniano, la suma ya supera el gasto militar ruso. ¿El eje Berlín-Kiev, embrión del ejército europeo?”.

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