El Centro Ecuestre de Castilla y León acoge desde hasta el próximo domingo un Concurso Internacional de Equitación de Trabajo, clasificatorio para el Campeonato del Mundo de 2026, en el que participarán jinetes y amazonas procedentes de Estados Unidos, Canadá, Francia, Portugal, Italia, Finlandia y España.
Organizado por la Federación Hípica de Castilla y León, el evento sitúa a las instalaciones segovianas como referente de esta disciplina ecuestre, con la presencia de destacados competidores como el vigente campeón del mundo, el portugués Gilberto Filipe Silva, o el campeón de España, Juan José Verdugo, entre otros participantes de primer nivel.
El jurado de campo internacional estará presidido por el alemán Nicola Danner, acompañado por los vocales Mario Canas Pimentel (Portugal) y José Andrés Benito, mientras que Ana María García Quiralte ejercerá como comisaria.
La competición comenzará hoy con la prueba de Doma en la categoría de Iniciados Seniors, desde las 10.00 hasta las 15.00 horas, momento en el que dará inicio la Doma de Masters Internacional Dressage. El sábado, la jornada arrancará a las 10.30 horas con las pruebas de Manejabilidad de Iniciados Seniors y concluirá con la prueba EOH Masters a partir de las 16.00 horas.
Una prueba tradicional
El domingo estará reservado para una de las pruebas más vistosas, la de velocidad, en la que los participantes deberán completar un recorrido de obstáculos en el menor tiempo posible. La jornada comenzará a las 10.30 horas con la categoría de Iniciados Seniors y culminará con la prueba Speed Masters, prevista a partir de las 12.30 horas.
La equitación de trabajo es una disciplina que hunde sus raíces en las labores tradicionales del campo, especialmente en el manejo del ganado. Consiste en el adiestramiento del caballo para desarrollar habilidades prácticas como la agilidad, la obediencia y la rapidez, que resultan esenciales en el trabajo rural.
En competición, esta modalidad se estructura en tres pruebas principales como son la doma, que evalúa la precisión y armonía entre jinete y caballo; la manejabilidad, en la que se simulan obstáculos propios del entorno rural; y la velocidad, que pone a prueba la destreza y rapidez del binomio. Este formato convierte la equitación de trabajo en un espectáculo deportivo que combina técnica, tradición y funcionalidad.
