Segovia registró en 2025 un total de 4.216 accidentes de trabajo, el 6,7% de los 62.636 contabilizados en Castilla y León. La cifra situó a la provincia en sexto lugar de la Comunidad, por detrás de Valladolid, Burgos, León, Salamanca y Palencia, y por delante de Zamora, Soria y Ávila. Además, el balance provincial bajó un 4,36% respecto al año anterior, un descenso algo mayor que el registrado en el conjunto autonómico, donde la reducción fue del 3,46%. Del total segoviano, 1.990 accidentes se produjeron durante la jornada laboral con baja, 189 fueron in itinere con baja y 2.037 no causaron baja.
Estos datos oficiales sirven de punto de partida para recordar que hoy, 28 de abril, se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, una jornada promovida por la Organización Internacional del Trabajo, agencia especializada de Naciones Unidas. La conmemoración busca reforzar una cultura preventiva capaz de anticipar riesgos, evitar daños y situar la salud de las personas trabajadoras en el centro de la organización del trabajo.
Este año, la OIT pone el foco en el entorno psicosocial. La seguridad laboral ya no puede limitarse a máquinas, caídas, golpes o sustancias peligrosas. También debe atender a cómo se diseñan, organizan y gestionan los empleos: la carga de trabajo, los horarios, la presión, la autonomía, la claridad de funciones, el apoyo de mandos y compañeros, la violencia, el acoso o la desconexión digital. Cuando estos factores se gestionan mal, pueden convertirse en riesgos para la salud mental y física. La comparación con el resto de provincias muestra que la siniestralidad no se reparte de forma homogénea y que cada territorio necesita diagnósticos propios, adaptados a sus sectores productivos y a su realidad laboral, desde la industria y la construcción hasta los servicios, el campo y la logística diaria.
El 28 de abril invita, por tanto, a mirar más allá de las estadísticas. Las cifras ayudan a medir el problema, pero la prevención exige transformarlas en decisiones: evaluar riesgos, formar a las plantillas, investigar cada accidente, reforzar la vigilancia de la salud y abordar los factores psicosociales antes de que deriven en enfermedad, absentismo, rotación, conflictos o pérdida de bienestar dentro de las empresas. Un trabajo seguro también debe ser un trabajo saludable, digno y sostenible para cada plantilla.
