Con un gol de Víctor en el tiempo añadido, el Real Ávila se llevó el ‘Clásico de Castilla’ tras imponerse por 2-1 a la Gimnástica Segoviana. El conjunto azulgrana dejó una imagen competitiva en el estreno de Alejandro Robles en el banquillo, pero volvió a marcharse de vacío en una nueva oportunidad perdida. Una derrota que duele por el contexto y las formas, que prolonga su mala dinámica de resultados y que, a falta de dos jornadas para el final, la deja por primera vez en la temporada fuera de los puestos de playoff de ascenso, sin depender ya de sí misma para alcanzarlo.
Para su estreno en el banquillo gimnástico, Alejandro Robles apostó por un once en el que Postigo actuó bajo palos como guardameta azulgrana, con Josín y Josep como pareja de centrales, escoltados por Silva e Iker en los laterales. En la medular, Manu y Fer Llorente llevaron la manija, con Ayan y Borrego abiertos en bandas y Pau acompañando a Marc Tenas en la punta de ataque. Sobre un Adolfo Suárez con buena entrada y presencia destacada de cerca de 400 aficionados gimnásticos, fue el Ávila quien, empujado por su público, tomó la iniciativa en los primeros compases.
La hoja de ruta de la Segoviana, sin embargo, era clara: bloque medio-bajo, orden defensivo y ser dañina al espacio a través del contragolpe. Bajo ese guion, no tardaron en aparecer ambos porteros; primero Postigo desbaratando un saque de esquina encarnado y después Samu atrapando un centro lateral de Fer Llorente con Silva merodeando el remate. Con el paso de los minutos, el empuje inicial local fue perdiendo fuerza y la Segoviana empezó a asentarse desde la solidez atrás. La mejora no solo se tradujo en seguridad defensiva, sino también en llegadas tímidas al área rival, con un centro envenenado de Silva que obligó a intervenir a la zaga abulense y un disparo algo mordido de Marc Tenas con la izquierda que detuvo Samu sin apuros.
La Segoviana se salva y perdona
Se entró entonces en una fase de juego más directo, con pocas ocasiones claras y sin un dominador definido. El Ávila, no obstante, dio un paso al frente en torno a la media hora, ganando presencia y llegando con más intención. Incluso llegó a encontrarse con el premio del gol tras un rechace de Postigo a un potente disparo desde la frontal, pero el tanto fue invalidado por fuera de juego. La Segoviana respiró.
El susto no frenó a los locales, que volvieron a acumular llegadas peligrosas sobre el área azulgrana. El aviso espabiló a una Segoviana que, hasta entonces, sufría más de lo deseado y que respondió con su mejor ocasión del encuentro: acción de fe de Pau, que cedió atrás para Marc Tenas, quien desde el punto de penalti y con todo a favor, envió el balón manso a las manos de Samu. El Ávila acabó mejor el primer tiempo, empujando con insistencia y obligando a la Segoviana a pedir la tregua del descanso. Antes, sin embargo, Postigo vistió de héroe azulgrana con una intervención de mérito, achicando a la perfección un disparo de Diego deteniéndolo con el cuerpo y manteniendo el 0-0 con una parada salvadora.
Tras la reanudación, el choque se abrió en una fase de alternativas constantes en la que la Segoviana trató de dar un paso al frente, adelantando líneas y ganando presencia por fuera, especialmente a través de Silva y Fer Llorente. Sin embargo, la falta de precisión en el último tercio seguía lastrando a los azulgranas, incapaces de traducir sus acercamientos en ocasiones claras.
El Real Ávila, más directo y vertical, no perdonó en su primer gran zarpazo. En torno a la hora de juego, Urbina recogió el balón en el costado izquierdo, trazó una diagonal hacia dentro y, desde la frontal, se sacó un potente disparo que se coló por la escuadra de Postigo para firmar el 1-0. El tanto dejó tocada a la Segoviana, que durante varios minutos quedó a merced de un Ávila crecido, acumulando llegadas y obligando a la zaga gimnástica a multiplicarse, con un Postigo de nuevo decisivo para evitar un nuevo golpe.
De la esperanza al golpe final
Con el paso de los minutos, la Segoviana fue ganando metros y presencia ofensiva, empujando a un Real Ávila que comenzó a replegarse para defender su ventaja. Los avisos llegaron con un disparo desviado de Ayan y otro más claro de Juanma que detuvo Samu, preludio del empuje final. Ya en el tramo decisivo, la insistencia azulgrana encontró premio. En la recta final, tras un centro de Fer Llorente al segundo palo, Silva prolongó la acción y Álex Castro apareció para empujar el balón al fondo de la red y hacer creer a la Segoviana.
Pero el desenlace volvió a ser cruel. El gol de la Segoviana reactivó al Ávila, que no se conformó y, aprovechando un desajuste defensivo en los últimos instantes, encontró el tanto definitivo por medio de Víctor, con un disparo cruzado. Un 2-1 definitivo pese al intento de épica de la Segoviana, que certificó en el Adolfo Suárez una derrota tan dolorosa como significativa, que ahonda en su crisis y la deja, por primera vez en la temporada, fuera de un objetivo que se complicada cada jornada más y más.
