Las relaciones comerciales de Segovia con los países que forman Mercosur no son significativas. En 2025, solo Brasil recibió exportaciones desde la provincia por un valor superior al millón de euros. Concretamente, lo hizo en los capítulos de ‘Plantas vivas’ (2,30 millones de euros), ‘Carne y despojos comestibles’ (1,5 millones) y ‘Materias plásticas y sus manufacturas’ (1,42 millones).
En las exportaciones a Argentina, Uruguay y Paraguay, ningún capítulo superó el millón de euros.
En cuanto a las importaciones, Brasil vuelve a ser el único país que el año pasado vendió en Segovia mercancías por más de un millón. De allí llegó ‘Pasta de madera y papel reciclado’ por un valor de 1,36 millones de euros.
Modestas cifras que desde la Cámara de Comercio de Segovia esperan ver crecer tras el acuerdo entre la Unión Europea y los países que forman Mercosur. María José Tapia ve en él una oportunidad para las empresas segovianas. “Representa un hito de gran relevancia estratégica porque da lugar a la mayor área de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores”, asegura la presidenta de la Cámara segoviana. “Existen oportunidades y retos, ventajas y obstáculos, pero es una oportunidad significativa para el impulso mutuo del comercio, la inversión y la creación de empleo, reforzando la competitividad del tejido empresarial, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas”, asegura Tapia.
Entre las ventajas que encuentra la Cámara de Comercio para las empresas segovianas en el acuerdo con Mercosur está la apertura para ellas un gran mercado, con potencial de crecimiento y con necesidades de modernización. Además, reduce la burocracia y los aranceles para sus exportaciones, intercambios que también pueden ser en forma de servicios, en ámbitos como el transporte o los servicios profesionales y empresariales, ámbitos en los que las empresas españolas y segovianas cuentan con experiencia y competitividad.
Protección
María José Tapia no se olvida de la necesidad de proteger a algunos sectores de los efectos negativos del acuerdo. “Su éxito dependerá de lograr el equilibrio entre la apertura de mercados y la garantía de condiciones de competencia leal, fundamentalmente en aspectos como la seguridad alimentaria, así como de una protección eficaz para los sectores más sensibles. Se debe garantizar que el sector primario no compite en desventaja. La UE prevé un Reglamento de Salvaguardia Agrícolas, lo que hay que esperar es que se cumplan llegado el caso y de forma ágil”, afirma.
Además, será esencial garantizar un seguimiento efectivo de los compromisos en materia de sostenibilidad, derechos laborales y protección medioambiental, reforzando la confianza de empresas y consumidores”, concluye.
