Tras conocerse las malas previsiones de crecimiento económico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y del Banco Central Europeo, la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, se movió en la ambigüedad en su comparecencia de ayer para anunciar las cuentas de las comunidades autónomas en el segundo trimestre del año.
Por un lado, la socialista calificó de «decepcionantes» tanto el discurso del presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, como de la OCDE, que revisaron a la baja los cálculos de crecimiento económico para Europa y para el G-7.
Concretamente, la OCDE pronostica que los países del G-7 crecerán durante el segundo semestre a un ritmo anual inferior al 1%, a excepción de Japón, mientras que el BCE augura ahora un despegue económico para este año de los países que comparten el euro de entre el 1,4 y el 1,8%, lo que supone una media del 1,6%, cuando en junio había pronosticado un crecimiento del 1,9%.
Sin embargo, a pesar de esos «decepcionantes datos», Salgado acabó por reconocer que «no sería descabellado pensar» en un menor crecimiento de la economía española para 2011, por debajo del 1,3% estimado por el Ejecutivo, debido a la actual desaceleración económica mundial.
«Es evidente que está produciendo una ralentización del incremento económico general que no quiere decir recesión», apostilló, tras afirmar que la UE continua en fase de desarrollo, aunque éste será algo más bajo de lo previsto en el primer trimestre.
La vicepresidenta avanzó que «evidentemente» una disminución en el avance de la economía en general «va a afectar, en los próximos meses, a todos los países y, por supuesto, a España también», aunque, luego, puntualizó que afectaría solo «ligeramente».
No obstante, la dirigente avanzó que el Gobierno no revisará la cifra que registra el cuadro macroeconómico porque éste solo se cambia cuando se presenta el techo de gasto o los Presupuestos Generales del Estado.
Tras dar a conocer que las comunidades autónomas cerraron el segundo trimestre del año con un déficit de 1,2% del PIB, Salgado se mostró segura en el cumplimiento del objetivo del déficit público del conjunto de las Administraciones Públicas para este año, marcado en el 6% del PIB, y añadió que «no hay nada en la cifra del PIB que suscite preocupación».
«Tanto la Administración Central del Estado como las comunidades autónomas cumplirán el objetivo de déficit», añadió la dirigente socialista.
Además del peculiar análisis de los datos macroeconómicos, la vicepresidenta económica no dudo en entrar en uno de los temas más polémicos de las últimas semanas, y que, posiblemente, marcará también la campaña electoral: el Impuesto sobre el Patrimonio.
A pesar de descartar la posibilidad de que el Gobierno apruebe nuevas medidas que supongan un recorte del gasto, Salgado no cerró la puerta a iniciativas que supusieran un incremento de los ingresos, como sería la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.
La política concretó que las decisiones que afectan al gasto, como podría ser una nueva rebaja del sueldo de los funcionarios, no están previstas «ni a día de hoy ni a día de mañana», mientras que en el caso de los ingresos solo se puede hablar «a día de hoy».
Sin embargo, aseguró que recuperar el Impuesto de Patrimonio llevaría «pocas horas» al Gobierno, que es lo que se tarda en redactar un decreto Ley.
Salgado, eso sí, evitó pronunciarse sobre la advertencia de la OCDE sobre el empleo. Según el informe de este organismo, la poca creación de empleo y la elevada tasa de paro de larga duración en algunos países corren el riesgo de enquistarse. Por ello, desde la institución se anima a los países a realizar reformas estructurales del mercado de trabajo para evitar que esas situaciones se prolonguen en el tiempo.
