El agua parece barata, automática, inagotable. Basta abrir el grifo. Pero en Segovia, como se vio en 2025 con los episodios de turbidez en parte de la red y las restricciones al riego con agua potable por la caída de reservas en Puente Alta, el abastecimiento no es un asunto abstracto. También depende de lo que haga cada hogar.
El Instituto Nacional de Estadística sitúa el consumo medio doméstico en España en 128 litros por habitante y día, con un coste medio de 1,92 euros por metro cúbico en los últimos datos consolidados. Traducido al lenguaje cotidiano: una familia de tres personas que se mueve claramente por encima de los 11 o 12 metros cúbicos al mes debería revisar hábitos y posibles pérdidas.
El Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que un grifo que gotea puede perder unos 30 litros al día, y recomienda comprobar posibles pérdidas en la cisterna con unas gotas de colorante alimentario. Si el agua del inodoro se tiñe sin tirar de la cadena, hay fuga. Otra prueba sencilla consiste en mirar el contador antes de acostarse y volver a revisarlo varias horas después sin haber usado agua: si se ha movido, algo falla.
También conviene mirar dónde está el mayor margen de ahorro. No suele estar en gestos mínimos, sino en ducha, cisterna y electrodomésticos. El IDAE estima que un grifo abierto consume en torno a 6 litros por minuto y una ducha alrededor de 10 litros por minuto. Reducir solo dos minutos cada ducha en una vivienda de tres personas puede ahorrar cientos de litros a la semana. Poner lavadora y lavavajillas con carga completa y reparar una cisterna defectuosa tiene mucho más efecto que las recomendaciones simbólicas. Otro punto clave es aprender a leer la factura. En Segovia, la ordenanza municipal distingue una cuota fija de servicio y una parte variable según el consumo medido por contador. La pregunta esencial no es solo cuánto se paga, sino cuántos metros cúbicos se han consumido respecto al recibo anterior. Si la factura sube mucho y los hábitos no han cambiado, antes de culpar al precio conviene sospechar de una fuga o de un consumo anómalo.
Y queda una última duda habitual: si el agua del grifo es buena. Para eso existe el SINAC, el sistema público de información sanitaria sobre agua de consumo. Salvo aviso expreso de Ayuntamiento o Sanidad, el agua declarada apta puede consumirse con normalidad. En una ciudad que ha comprobado que el sistema puede sufrir tensiones puntuales, ahorrar agua no es solo una consigna ambiental: es una forma sensata de cuidar un recurso esencial.
