La Segoviana no logró la victoria en Astorga, pero sí elevó su autoestima rescatando hasta en dos ocasiones un punto del campo de La Eragudina después de devolver de manera casi inmediata los goles que consiguió su oponente, y acabar el partido dominando y buscando en todo momento el área contraria.
No resulta sencillo para un equipo que gusta de jugar al toque tener que variar su forma de tratar al balón por la situación del terreno de juego, pero la realidad de la Segoviana es que en no pocas ocasiones le ha tocado hacerlo, y en el irregular y pequeño campo de La Eragudina le tocó volver a hacerlo. Balón en largo, pelea intensa por la segunda jugada y contundencia en ambas áreas.
La puesta en marcha de la Segoviana en el partido fue fulgurante, con un primer balón en largo que acabó en una doble ocasión azulgrana, con mención especial para la que tuvo Álex Castro con su remate que fue despejado con el pie por Llamazares, que salvó el 0-1 en el último momento.
El primer sopapo
La clara ocasión gimnástica metió el miedo en el cuerpo al cuadro local, al que le costó meterse en el encuentro. Pero, como ha venido sucediendo en encuentros anteriores, el buen momento en el partido no se tradujo en un gol que pusiera por delante a la Segoviana en el marcador, y el paso de los minutos fue serenando al Atlético Astorga y enfangando el juego azulgrana, que dejó de ver el área de Llamazares y tuvo que fijarse bastante más en lo que sucedía cerca de la portería de un Carmona que vio cómo un remate de Nistal rebotaba en Josep Jaume y se estrellaba en el palo.
La puesta en escena del equipo fue más que buena, pero de estar a punto de marcar el 0-1 se pasó poco después al 1-0
Mediado el primer tiempo, la Segoviana ya se encontraba extraordinariamente incómoda sobre el campo, y su oponente demostraba su perfecta adaptación a un terreno de juego que tenía su ‘miga’, y que con su juego directo obligaba a la defensa gimnástica a estar siempre concentrada, porque un error podía suponer un disgusto, como el que llegó en el minuto 28, cuando Josep Jaume no logró despejar de manera conveniente un envío al área, y Albertín aprovechó para batir a Carmona poniendo el 1-0.
El partido se metía en lo que quería el Astorga, pero cuando peor parecía estar, la Segoviana soltó un zarpazo, y apenas cinco minutos después de encajar el gol, Pau Miguélez remató desde la frontal del área y Álex Castro desvió lo justo para que Llamazares no pudiera hacer nada para evitar el gol del empate.
El segundo sopapo
Pocas cosas más sucedieron en los minutos restantes de una primera parte en la que ni el Atlético Astorga ni la Gimnástica Segoviana quisieron hacerse más daño. Ambos conjuntos se hicieron fuertes en defensa y el terreno de juego, que impedía rasear el balón en condiciones, hizo el resto.

De nuevo la puesta en escena de la Segoviana tras el descanso fue la más adecuada, pero de nuevo la buena entrada al campo no se tradujo en goles, y en cuanto el conjunto de casa se metió en el partido, los problemas volvieron a llegar. Tanto fue así que tras una acción en la banda con un centro posterior al área, Cervero logró batir de nuevo a Carmona, que no tuvo opciones de poder detener el cabezazo del delantero local.
Pero, en un calco de lo sucedido en el primer tiempo, la reacción de la Segoviana fue fulgurante, y tras una falta a Juan Silva, protestada por la grada local, cuando todos esperaban el centro al segundo palo Fer Llorente sorprendió a todos colocando el balón en el primero. Álex Castro, que pasaba por allí, despistó lo justo a Llamazares que cuando quiso darse cuenta ya había despejado de forma errónea y tenía el balón dentro de la portería. 2-2.
Los mejores minutos de los azulgranas
Llegaron entonces los mejores momentos de los visitantes, que apretaron de firme para conseguir el tercer gol, mientras que el Astorga acusaba el golpe y su guardameta tenía trabajo de sobra para sostener el empate. Íker, Josep Jaume, Rubén… las oportunidades de gol se fueron sucediendo para la Segoviana, hasta que el técnico local apostó por parar el partido con los cambios, y le salió de manera adecuada.
Tras el 2-2 marcado por Fer Llorente con la colaboración del portero local, llegaron los mejores minutos de la Segoviana, pero sin poder hacer el 2-3
El Astorga fue de nuevo igualando el encuentro, pero sin que sus llegadas al área fueran tan peligrosas como sí lo habían sido en los minutos previos. Como es normal en este tipo de choques, el físico tuvo mucho que ver en la recta final del partido en la que la Segoviana siguió mostrando ambición, forzando varios saques de esquina que no terminaron de ser bien rematados por los jugadores de Joaquín Gómez, que finalmente tuvieron que conformarse con el reparto de puntos. El equipo azulgrana no hizo ni mucho menos un mal partido, adaptándose los jugadores a las circunstancias del terreno de juego y de lo que le proponía el rival, y sólo le faltó un ‘pelín’ más de acierto para haberse llevado los tres puntos.
