El propio alcalde, Pedro Arahuetes, se ha puesto al frente de la excavadora que este mediodía ha derribado la última chabola de la ciudad, en la carretera de Madrona, detrás de la Comisaría de Policía.
Corrían unos veinte minutos de las doce del mediodía cuando se ponía fin a una situación que empezó siendo «provisional» y por diferentes motivos se ha prolongado durante tres décadas.
El Ayuntamiento ha puesto fin así al último resquicio de chabolismo en el municipio, gracias a un programa de realojo, que se ha desarrollado desde 2004 conjuntamente con la Junta de Castilla y León.
En un primer momento fue erradicado el poblado del Terminillo, en el año 2004, después el del Tejerín, en junio de 2010 y ahora el de la carretera de Madrona.
Acompañado por los concejales de Servicios Sociales, Andrés Torquemada, y Medio Ambiente, Paloma Maroto, así como por Policía Local, técnicos municipales y el coordinador del Secretariado Gitano en la ciudad, Luis Martínez, el alcalde ha destacado que ahora queda «el trabajo más difícil, conseguir la integración de las familias gitanas realojadas en diferentes barrios de la ciudad».
A través del programa de realojo, el Ayuntamiento, en colaboración con la Fundación de Secretariado Gitano, seguirá supervisando las familias realojadas, unas doscientas personas, a través del acompañamiento social, para evitar que se produzca cualquier tipo de conflicto.
Para los responsables municipales «el progreso social de estas familias es un logro de toda la ciudad y el fruto del esfuerzo y la colaboración de todos los segovianos».
Una vez eliminadas las infraviviendas, el Ayuntamiento ha anunciado que trabajará en la recuperación y acondicionamiento como calle de la carretera de Madrona.
