El Balonmano Nava no pudo prolongar su buena dinámica tras la victoria frente a Bidasoa Irun y sufrió una dolorosa derrota ante Caserío, en un duelo directo por la salvación que dejó escapar una oportunidad de oro para sumar dos puntos vitales en su lucha por la permanencia. El conjunto de Carlos Villagrán no consiguió su primera victoria como local en 2026, y la falta de acierto ofensivo fue decisiva en el desenlace del partido.
A pesar del traspié, el equipo navero mantiene la cabeza fuera de los puestos de descenso: ocupa la duodécima posición con 13 puntos en su casillero, uno por encima del ‘playout’ y dos del descenso directo. Tras el encuentro, Villagrán analizó la derrota. “Sabíamos que la victoria en Artaleku era importante y que este partido debía confirmarla. Empezamos bien, con respuestas rápidas al contra gol, pero el portero rival apareció y nosotros fallamos varios lanzamientos. Al descanso estábamos solo dos goles abajo, con todo abierto. En la segunda parte empatamos, pero no logramos adelantarnos y nos fuimos tres abajo; ellos marcaron el ritmo y no tuvimos fluidez en ataque. En defensa ajustamos, pero los uno contra uno, especialmente con Albizu, nos hicieron mucho daño”, comentó el técnico navero.
El técnico del conjunto segoviano destacó que, pese al resultado, las sensaciones del trabajo diario son positivas y subrayó la importancia del próximo compromiso, un nuevo reto ante Puente Genil. “Vamos a ir sin miramientos, en una cancha complicada frente a un rival directo, donde debemos sacar los dos puntos. Hay que seguir afianzando el trabajo del día a día y ser más agresivos y eficaces de cara a portería”, añadió.
