Hay algo que me llama la atención torno a la Gimnástica Segoviana esta temporada: el equipo marcha tercero en la clasificación y, sin embargo, parece que flota en el ambiente una cierta sensación de decepción. Quizás, los stakeholders del club nos hemos hecho demasiado exigentes.
No hace tanto, y lo recuerdo de vez en cuando en esta misma columna, la Segoviana era un club devastado: deudas, reputación dañada y un seguimiento social muy lejos del que hoy se ve tanto en La Albuera, como fuera de ella.
La actual directiva heredó aquella situación y, con paciencia y trabajo silencioso, ha reconstruido el club. Así, hoy en día, la Segoviana cuenta con una masa social amplia y sólida; una presencia creciente en la ciudad y una estabilidad económica que hace años nos parecía imposible. Y lo ha hecho, además, mientras afrontaba las dificultades añadidas del crecimiento.
Uno de los aspectos que juegan en contra en este camino de competir en categorías cada vez más exigentes (o más profesionalizadas) tiene un peaje duro: la rotación de jugadores. Basta comparar la plantilla actual con la de la temporada pasada. En fin… será que el fútbol moderno funciona así. Resulta menos sencillo para el aficionado identificarse con un club en el que el trasiego de jugadores es continuo. Recuerdo cuando la estabilidad de una plantilla era un poderoso cemento para la identidad de un club. Durante años nos identificábamos con equipos que parecían eternos. En el Barça de baloncesto estaban Solozábal, De la Cruz, Epi y Sibilio; en el Real Madrid, Corbalán, Brabender, Iturriaga, Martín o Romay. Cambiaba el americano de turno, pero el alma del equipo permanecía.
Hoy todo es más dinámico y eso hace que la identidad se construya de otra manera, más desde el club que desde los nombres propios. Por eso quizá convenga recordar lo esencial: la Segoviana es tercera, compite con dignidad y ha conseguido algo aún más valioso, reconstruir una comunidad alrededor del club. Posiblemente, el equipo no ascienda (o sí); pero pongamos en valor lo que tenemos. O lo que nos ha dado esta directiva, que para el caso es lo mismo.
