La 52ª Travesía Invernal de la Mujer Muerta reunió este domingo a 142 montañeros en una jornada marcada por el buen tiempo y el ambiente festivo en plena sierra segoviana. Organizada por el ‘Grupo de Montaña Diego de Ordás’, la prueba dio el pistoletazo de salida desde la estación de Otero de Herreros. A las 8:30 horas, la alcaldesa de la localidad, Fuensanta de la Calle, dio la bienvenida a los participantes y agradeció al club organizador su labor constante para mantener viva esta cita, una de las más tradicionales del calendario montañero provincial. También intervinieron la presidenta del club, Belén Bernabé, y Ángel García Sastre, quienes recordaron las normas de seguridad, ya que gran parte del recorrido transcurre por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
Aunque la nieve no fue tan abundante como en otras ediciones, la meteorología acompañó con un día soleado y temperaturas suaves, permitiendo disfrutar plenamente de la travesía. Participaron 142 montañeros y montañeras de todas las edades, distribuidos en 49 cordadas, combinando veteranos conocedores de la ruta con jóvenes que descubrían por primera vez estas cumbres. El recorrido contó con controles en la salida, el Pico de la Pinareja, el Puerto del Pasapán, la torreta del alto de la estación y la meta en la estación de Otero de Herreros.

La marcha transcurrió sin incidentes reseñables. Tres participantes se retiraron en el Puerto del Pasapán y el resto completó el itinerario antes de las 18:00 horas. La cordada más rápida invirtió 3 horas y 40 minutos, mientras que la última cerró la travesía con un tiempo de 8 horas y 55 minutos. Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el homenaje a Jerónimo González, veterano montañero segoviano de 91 años, vinculado históricamente a esta travesía, así como el reconocimiento a Carmen Anaya por sus más de 30 años al frente del control en la Pinareja y a Ángel García ‘Casper’, pieza clave en el crecimiento del grupo organizador. Los participantes llegaron desde distintos clubes y provincias de España como Segovia, Madrid, Ávila, Valladolid, Valencia y Toledo, e incluso desde Francia y Alemania.
Durante la jornada se ofrecieron dulces en la salida y en los controles de altura, y a la llegada un avituallamiento con productos de la tierra, incluida la tradicional bota de vino. Además, todos los inscritos recibieron un recuerdo conmemorativo y obsequios facilitados por la Diputación Provincial de Segovia. La organización contó con la subvención del IMD del Ayuntamiento de Segovia y la colaboración de la Diputación Provincial y del Ayuntamiento de Otero de Herreros, haciendo posible, un año más, la celebración de esta emblemática cita invernal en la sierra segoviana.
